De esta forma, el crecimiento del bloque de 38 Estados marcó una décima menos respecto del 0,4% del tercer trimestre, coronando un 2022 marcado por el estancamiento frente a la “alta inflación y la suba de las tasas de interés”, señaló el informe de la OCDE.
Pese a estas contrariedades, las estimaciones iniciales del organismo ubican un crecimiento anualizado del 2,9% en 2022, una cifra más moderada respecto del rebote post-pandemia de 5,7% en 2021.
Entre los países del G7, Reino Unido lideró la expansión en el año con 4%, seguido por Italia (3,8%), Canadá (3,6%), Francia (2,1%), Estados Unidos (2,1%) y Alemania (1,8%); mientras que en el fondo de la tabla se encuentra Japón con 1,1%.
Fuera del grupo de los siete y entre los países de los cuales la OCDE posee datos, Irlanda se expandió 12,2% y Letonia presentó el menor crecimiento con 1,5%.
El año cerró, en general, con una tendencia a la desaceleración: en el caso de las economías del G7 la tasa cayó a 0,4% en el último trimestre frente al 0,5% del anterior periodo, reflejando altibajos entre los diversos miembros del bloque –que en su totalidad pertenece a la OCDE-.
Mientras que Alemania e Italia presentaron contracciones del 0,2% y 0,1%, respectivamente; otras economías como Canadá (+0,4%), Francia (+0,1%) y Estados Unidos (+0,7%) continuaron presentando datos positivos, aunque con desaceleración.
Por su parte, Japón revirtió una contracción del 0,3% en el tercer trimestre pasando a una expansión del 0,2%, mientras que Reino Unido se mantuvo neutro, tras caer 0,2%.
Además de la inflación y las tasas, otro factor determinante entre las potencias del G7 fueron los “movimientos volátiles en el intercambio internacional”, lo cual se refleja en el PBI de cada uno de los países.
En el caso de Estados Unidos, la contribución de las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones) al PBI fue de tan sólo 0,1 puntos porcentuales en el último trimestre, tras los 0,7 puntos del anterior periodo; mientras que en el Reino Unido restaron 0,8 puntos al crecimiento tras aportar 3,7 en el anterior periodo.
La OCDE también puso particular atención al PBI de los países más cercanos geográficamente a la guerra en Ucrania.
Polonia registró una contracción trimestral de 2,4%, la más fuerte entre todos los países adheridos al organismo.
En tanto, Lituania y Hungría cayeron 1,7% y 0,4%, respectivamente; contrario al caso de Eslovaquia que siguió presentando números positivos.
Si se comparan a las economías de la OCDE con sus niveles previos a la pandemia de coronavirus (del último trimestre de 2019), las mismas ya lo superan en 3,8%, señaló el informe, aunque el comportamiento es disímil al analizar país por país con naciones como Reino Unido y España sin recuperar aún todo lo perdido.

De esta forma, el crecimiento del bloque de 38 Estados marcó una décima menos respecto del 0,4% del tercer trimestre, coronando un 2022 marcado por el estancamiento frente a la “alta inflación y la suba de las tasas de interés”, señaló el informe de la OCDE.
Pese a estas contrariedades, las estimaciones iniciales del organismo ubican un crecimiento anualizado del 2,9% en 2022, una cifra más moderada respecto del rebote post-pandemia de 5,7% en 2021.
Entre los países del G7, Reino Unido lideró la expansión en el año con 4%, seguido por Italia (3,8%), Canadá (3,6%), Francia (2,1%), Estados Unidos (2,1%) y Alemania (1,8%); mientras que en el fondo de la tabla se encuentra Japón con 1,1%.
Fuera del grupo de los siete y entre los países de los cuales la OCDE posee datos, Irlanda se expandió 12,2% y Letonia presentó el menor crecimiento con 1,5%.
El año cerró, en general, con una tendencia a la desaceleración: en el caso de las economías del G7 la tasa cayó a 0,4% en el último trimestre frente al 0,5% del anterior periodo, reflejando altibajos entre los diversos miembros del bloque –que en su totalidad pertenece a la OCDE-.
Mientras que Alemania e Italia presentaron contracciones del 0,2% y 0,1%, respectivamente; otras economías como Canadá (+0,4%), Francia (+0,1%) y Estados Unidos (+0,7%) continuaron presentando datos positivos, aunque con desaceleración.
Por su parte, Japón revirtió una contracción del 0,3% en el tercer trimestre pasando a una expansión del 0,2%, mientras que Reino Unido se mantuvo neutro, tras caer 0,2%.
Además de la inflación y las tasas, otro factor determinante entre las potencias del G7 fueron los “movimientos volátiles en el intercambio internacional”, lo cual se refleja en el PBI de cada uno de los países.
En el caso de Estados Unidos, la contribución de las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones) al PBI fue de tan sólo 0,1 puntos porcentuales en el último trimestre, tras los 0,7 puntos del anterior periodo; mientras que en el Reino Unido restaron 0,8 puntos al crecimiento tras aportar 3,7 en el anterior periodo.
La OCDE también puso particular atención al PBI de los países más cercanos geográficamente a la guerra en Ucrania.
Polonia registró una contracción trimestral de 2,4%, la más fuerte entre todos los países adheridos al organismo.
En tanto, Lituania y Hungría cayeron 1,7% y 0,4%, respectivamente; contrario al caso de Eslovaquia que siguió presentando números positivos.
Si se comparan a las economías de la OCDE con sus niveles previos a la pandemia de coronavirus (del último trimestre de 2019), las mismas ya lo superan en 3,8%, señaló el informe, aunque el comportamiento es disímil al analizar país por país con naciones como Reino Unido y España sin recuperar aún todo lo perdido.