Casi se muere, renació y fue figura en su equipo

Es la historia de Luciano Guarracino, arquero de la Cordillerra que milita en Sansinena de General Cerri. "Estuve a punto de morirme, pero sobreviví. La cirugía y el amor fueron clave", comentó el arquero.

Guarracino, junto a Mariana Moccio, su pareja.
Guarracino, junto a Mariana Moccio, su pareja.
26 OCT 2022 - 17:10 | Actualizado 27 OCT 2022 - 18:16

Por Francisco Caputo

Luciano Guarracino es protagonista de una historia dramática con final feliz. Arquero de Sansinena de General Cerri, estuvo en mayo a punto de la muerte. Pudo recuperarse y ser clave en la clasificación del equipo a los cruces del Federal A. “Lucho” cuenta todo en Jornada y Tiempo Deportivo.

“Casi me muero, casi no la cuento. La pasamos muy mal con mi señora y mi familia. Estuve muy grave”, ilustró el joven cordillerano de 24 años. “El final de la temporada fue un mimo por todo lo que viví. Nunca antes había jugado tanto”, narró.

Guarracino, junto a Mariana Moccio, su pareja.

A Cerri

Guarracino nació en Esquel, pero sus padres residían en Gualjaina al momento de su nacimiento. A los cuatro años, la familia emigró a Trevelin por cuestiones laborales.

Con el paso del tiempo, Luciano demostró amor y dedicación por el fútbol. Eso lo guió a las formativas de Belgrano de Esquel, el club formador por excelencia de la Cordillera. Allí, jugó en el equipo que logró el ascenso histórico al Argentino B en 2013.

Luego, partió a All Boys de Floresta, donde estuvo formándose seis años, en las inferiores. De allí, puso proa Camioneros de General Rodrìguez en 2019 y luego fichó por Guillermo Brown de Madryn en 2020.

En busca de minutos que en el pasado no tuvo, se trasladó a inicios de este año a Sansinena para el Federal A. El inicio deportivo no fue fácil. “Arranqué de supente, no fue un buen inicio. Los resultados no eran buenos, estábamos en el fondo de la tabla con Sergio Maza”, expresó.

“Después de la sexta fecha, llegó Darío Bonjour como DT y todo se fue acomodando. Llegamos a estar segundos”, narró Guarracino.

Cerca de la muerte

En mayo, cuando el torneo marchaba por la décima fecha, la historia se tornó dramática. “Tuve una peritonitis. Me empecé a sentír muy mal. Fui cinco veces a la guardia de una clínica privada en Bahía Blanca, donde no sabían que decirme. Me decían de tomar laxantes, que tenía gastroenteritis. De madrugada, nos hacían esperar a mí y a mi señora, Mariana Moccio, cuatro horas en la guardia”, relató.

“Tenía mucha fiebre, nauseas, hubo un momento donde estuve 48 horas sin comer ni tomar nada. No podía ir al baño. Los médicos daban malos diagnósticos”, expresó. “ A los diez días de sentirme así, me hacen una tomografía. Saltó que tenía el intestino tapado por un absceso. Me operaron de urgencia”, comentó Guarracino.

“Cuando comenzó la cirugía se encontraron que el apéndice estaba prácticamente desintegrado por la infección; me operaron justo, no aguantaba más. Ahí se supo que era una peritonitis”, puntualizó.

Ante Olimpo, Guarracino se lució pero Sansinena quedó eliminado en 8vos (0-1 en Bahía).

Volver a vivir

La operación, realizada el 27 de mayo, fue sumamente exitosa. “Marcelo Patkan me operó, salió todo muy bien. Le agradezco mucho. No volví a tener complicaciones. Como levanté fiebre a los tres días, existió la posibilidad de una nueva operación. Pero se hicieron estudios y salió que estaba todo bien”, narró.

Allí, tras el alta, comenzó una recuperación que demandó tres meses. “Fue una recuperación lenta, perdí ocho kilos, la operación me dejó con dolor y miedo de caminar, pero me recuperé bien”, dijo el golero.

En todo el proceso, su pareja, Mariana Moccio, oriunda de Puerto Madryn a quien conoció estando en Brown, fue crucial. “Estamos juntos hace un año y medio. Ella se vistió con la capa de heroína con todo lo que me pasó. Al margen de la cirugía, su amor me salvó, me ayudó y me ayuda. La amo”, expresó con emoción.

“Dámaso Larraburu, presidente de club, me apoyó en todo momento. Tampoco puedo dejar de agradecerle, es un señor”, enunció.

El debut

A la semana de volver a entrenar, el DT le dio la titularidad, en un contexto donde club batallaba por ingresar al lote de los ocho clasificados. El arquero del primer tramo de la temporada emigró y el tercer guardameta perdió terreno.

“Debuté el 28 de agosto, en la fecha 27, contra Argentino de Monte Maíz en Córdoba, ganamos 2-1”, recalcó. No perdió más la titularidad y su rendimiento fue clave para asegurar el pase de Sansinena a los octavos de final. Allí, esperaba Olimpo, uno de los favoritos al ascenso.

El cordillerano Guarracino, en el Carminatti ante Olimpo el sábado pasado.

“En la última fecha de la fase regular, la 34, teníamos fecha libre. Olimpo le ganó a Argentino y pudimos entrar nosotros. Luego, nos tocó jugar con Olimpo en octavos. Esa posibilidad fue un mimo por todo lo que viví. Perdimos 1-0, pero hicimos un partido digno. Tuve un buen partido”, describió. En dicho cotejo, el golero brilló ante un marco nutrido en el Carminatti, la casa del "Aurinegro" bahiense.

“Fue una hermosa temporada para un gran club con grandes jugadores que dio batalla contra equipos con más historia”, recalcó. “Y por lo que me pasó a mí, fue más que espectacular, fue glorioso todo”, concluyó Guarracino.

El dato

Guarracino le deseó suerte a Elvis Bahamonde, compañero suyo en Sansinena que se encuentra ahora en Belgrano para el Regional. “Le deseo suerte a él, es un hermano. Estuvimos juntos en Brown y ojalá podamos volver a estar ahí. Y también le deseo mucha suerte a Belgrano, ojalá llegue lo más alto posible”, acotó. “Ojalá que la mayor cantidad de pibes y pibas del club lleguen al fútbol de Primera y/o a las inferiores de AFA”, sentenció.

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Guarracino, junto a Mariana Moccio, su pareja.
Guarracino, junto a Mariana Moccio, su pareja.
26 OCT 2022 - 17:10

Por Francisco Caputo

Luciano Guarracino es protagonista de una historia dramática con final feliz. Arquero de Sansinena de General Cerri, estuvo en mayo a punto de la muerte. Pudo recuperarse y ser clave en la clasificación del equipo a los cruces del Federal A. “Lucho” cuenta todo en Jornada y Tiempo Deportivo.

“Casi me muero, casi no la cuento. La pasamos muy mal con mi señora y mi familia. Estuve muy grave”, ilustró el joven cordillerano de 24 años. “El final de la temporada fue un mimo por todo lo que viví. Nunca antes había jugado tanto”, narró.

Guarracino, junto a Mariana Moccio, su pareja.

A Cerri

Guarracino nació en Esquel, pero sus padres residían en Gualjaina al momento de su nacimiento. A los cuatro años, la familia emigró a Trevelin por cuestiones laborales.

Con el paso del tiempo, Luciano demostró amor y dedicación por el fútbol. Eso lo guió a las formativas de Belgrano de Esquel, el club formador por excelencia de la Cordillera. Allí, jugó en el equipo que logró el ascenso histórico al Argentino B en 2013.

Luego, partió a All Boys de Floresta, donde estuvo formándose seis años, en las inferiores. De allí, puso proa Camioneros de General Rodrìguez en 2019 y luego fichó por Guillermo Brown de Madryn en 2020.

En busca de minutos que en el pasado no tuvo, se trasladó a inicios de este año a Sansinena para el Federal A. El inicio deportivo no fue fácil. “Arranqué de supente, no fue un buen inicio. Los resultados no eran buenos, estábamos en el fondo de la tabla con Sergio Maza”, expresó.

“Después de la sexta fecha, llegó Darío Bonjour como DT y todo se fue acomodando. Llegamos a estar segundos”, narró Guarracino.

Cerca de la muerte

En mayo, cuando el torneo marchaba por la décima fecha, la historia se tornó dramática. “Tuve una peritonitis. Me empecé a sentír muy mal. Fui cinco veces a la guardia de una clínica privada en Bahía Blanca, donde no sabían que decirme. Me decían de tomar laxantes, que tenía gastroenteritis. De madrugada, nos hacían esperar a mí y a mi señora, Mariana Moccio, cuatro horas en la guardia”, relató.

“Tenía mucha fiebre, nauseas, hubo un momento donde estuve 48 horas sin comer ni tomar nada. No podía ir al baño. Los médicos daban malos diagnósticos”, expresó. “ A los diez días de sentirme así, me hacen una tomografía. Saltó que tenía el intestino tapado por un absceso. Me operaron de urgencia”, comentó Guarracino.

“Cuando comenzó la cirugía se encontraron que el apéndice estaba prácticamente desintegrado por la infección; me operaron justo, no aguantaba más. Ahí se supo que era una peritonitis”, puntualizó.

Ante Olimpo, Guarracino se lució pero Sansinena quedó eliminado en 8vos (0-1 en Bahía).

Volver a vivir

La operación, realizada el 27 de mayo, fue sumamente exitosa. “Marcelo Patkan me operó, salió todo muy bien. Le agradezco mucho. No volví a tener complicaciones. Como levanté fiebre a los tres días, existió la posibilidad de una nueva operación. Pero se hicieron estudios y salió que estaba todo bien”, narró.

Allí, tras el alta, comenzó una recuperación que demandó tres meses. “Fue una recuperación lenta, perdí ocho kilos, la operación me dejó con dolor y miedo de caminar, pero me recuperé bien”, dijo el golero.

En todo el proceso, su pareja, Mariana Moccio, oriunda de Puerto Madryn a quien conoció estando en Brown, fue crucial. “Estamos juntos hace un año y medio. Ella se vistió con la capa de heroína con todo lo que me pasó. Al margen de la cirugía, su amor me salvó, me ayudó y me ayuda. La amo”, expresó con emoción.

“Dámaso Larraburu, presidente de club, me apoyó en todo momento. Tampoco puedo dejar de agradecerle, es un señor”, enunció.

El debut

A la semana de volver a entrenar, el DT le dio la titularidad, en un contexto donde club batallaba por ingresar al lote de los ocho clasificados. El arquero del primer tramo de la temporada emigró y el tercer guardameta perdió terreno.

“Debuté el 28 de agosto, en la fecha 27, contra Argentino de Monte Maíz en Córdoba, ganamos 2-1”, recalcó. No perdió más la titularidad y su rendimiento fue clave para asegurar el pase de Sansinena a los octavos de final. Allí, esperaba Olimpo, uno de los favoritos al ascenso.

El cordillerano Guarracino, en el Carminatti ante Olimpo el sábado pasado.

“En la última fecha de la fase regular, la 34, teníamos fecha libre. Olimpo le ganó a Argentino y pudimos entrar nosotros. Luego, nos tocó jugar con Olimpo en octavos. Esa posibilidad fue un mimo por todo lo que viví. Perdimos 1-0, pero hicimos un partido digno. Tuve un buen partido”, describió. En dicho cotejo, el golero brilló ante un marco nutrido en el Carminatti, la casa del "Aurinegro" bahiense.

“Fue una hermosa temporada para un gran club con grandes jugadores que dio batalla contra equipos con más historia”, recalcó. “Y por lo que me pasó a mí, fue más que espectacular, fue glorioso todo”, concluyó Guarracino.

El dato

Guarracino le deseó suerte a Elvis Bahamonde, compañero suyo en Sansinena que se encuentra ahora en Belgrano para el Regional. “Le deseo suerte a él, es un hermano. Estuvimos juntos en Brown y ojalá podamos volver a estar ahí. Y también le deseo mucha suerte a Belgrano, ojalá llegue lo más alto posible”, acotó. “Ojalá que la mayor cantidad de pibes y pibas del club lleguen al fútbol de Primera y/o a las inferiores de AFA”, sentenció.