
La brutal caída de las regalías petroleras durante 2016, dimensionadas por el gobernador Mario Das Neves en unos 700 millones de pesos, significa un mazazo más a la base de sustentación económica de la provincia.
Sin ganas o con prejuicios para comenzar a debatir la minería como una de las principales opciones para cambiar la matriz productiva, y planteando como objetivo central a la energía eólica más por su calidad de “verde” e inocua en términos políticos que por su perfil dinamizador de la economía, es necesario que los gobernantes –los que están y los que vendrán-, se pongan firmes ante Mauricio Macri y algunos de los fundamentalistas económicos que lo rodean para evitar que detonen la industria petrolera argentina.
Las señales que ha venido dando el Gobierno nacional con respeto al sector petrolero son cada vez más claras. Apuntan a una convergencia de los precios internos del petróleo con los internacionales –sólo está en discusión si será gradual o inmediata-, y ese escenario pone decididamente en jaque a la economía de Chubut.
Sin minería, con una industria eólica muy verde –por inmadura, no por ecológica-, con industrias textiles y metalmecánicas en crisis profundas, un sector agropecuario de baja intensidad y con estructuras de empleo público en su máximo histórico, el horizonte de las cuentas públicas se pone tan negro como el crudo que ha dado de comer a los chubutenses desde hace más de un siglo.
Fichas de dominó
En la Casa Rosada ya nadie duda que la baja del “barril criollo”, hoy subsidiado por encima de los 60 dólares, se va a dar más temprano que tarde. Algunos sectores “duros” quieren que sea a partir de enero. Los “moderados”, que sea gradual hasta llegar a septiembre de 2017 con un precio local más parecido al Brent internacional.
Muchos de los lectores no deben comprender los detalles de lo que se está hablando y deciden saltear el análisis para llegar a lo que importa: cómo impactará esta medida en sus vidas.
Hay varias maneras de explicarlo pero ninguna tiene final feliz. Si el precio del crudo local cae a precios internacionales (Chubut es uno de los dos principales productores y exportadores de la Argentina), los efectos serán tan inmediatos como contundentes.
Como en esa repetida imagen de las fichas de dominó que empiezan a caer lentamente pero nunca detienen su marcha y terminan desmoronándose a toda velocidad, la eliminación del “barril criollo” a precio subsidiado comenzará por dejar a miles de trabajadores petroleros en la calle, seguirá por un empeoramiento económico y social de la ciudad cabecera de la industria petrolera –Comodoro Rivadavia-, continuará con un dura caída de las regalías hidrocarburíferas que percibe la Provincia, que además tendrá serios problemas para afrontar la enorme masa salarial de los empleados estatales, que tendrán dificultades para cobrar sus salarios, lo que hará caer el consumo, aumentará la desocupación y podría terminar en una crisis social de proporciones.
Es apenas una proyección somera de lo que ocurrirá pero podría ser peor.
Duros vs. graduales
Esta semana, el portal de noticias energéticas El Inversor On Line hizo una fina descripción de lo que prepara el Gobierno nacional para terminar con el “barril criollo”. Claro que ya no con tanta brutalidad, por el costo político que eso pueda causar, sino con una “gradualidad” que permita ir cerrando acuerdos con los gobiernos provinciales –entre ellos Chubut-, para amortiguar el mazazo en la nuca.
Macri –a través de Juan José Aranguren, la espada ejecutora del fundamentalismo energético que está implementando el Gobierno nacional- le hizo saber en los últimos días a los directivos de las principales operadoras petroleras y representantes sindicales del sector cuál es el plan para “empalmar” el valor del “barril criollo” con el del Brent.
Fue el presidente de la estatal YPF, Miguel Gutiérrez, el que le propuso al Presidente que el precio interno del petróleo baje a razón de un dólar por mes hasta alcanzar un precio convergente con el internacional en un plazo de ocho o nueve meses.
En cambio, el ala “dura” del Gobierno, que integran entre otros el monetarista, fabricante de billetes con figuras animales y rebautizador del Ecocentro de Puerto Madryn por el más paquete “Ecocenter”, Federico Sturzenegger; y el ministro de Hacienda y “Segundo Semestre”, Alfonso Prat-Gay, meten presión para que la convergencia sea inmediata. Es decir, desde el 1° de enero.
Según sus lineamientos, el precio del crudo “Medanito” –que se extrae en Neuquén- debería bajar de 63 a 47 dólares (el resultante de imponer una cotización de Brent más US$ 1) y el “Escalante” de Chubut y el norte de Santa Cruz tendría que abaratarse de 52 a 40 dólares (Brent menos US$ 5). Casi un 30% de un solo golpazo.
Esto no admite muchas dudas sobre sus efectos: fuerte retracción de la inversión en los yacimientos, oleada de despidos y crisis social inmediata en la Cuenca del Golfo San Jorge. Sin exagerar ni un poco.
Cualquiera de las dos posturas son perjudiciales para los chubutenses pero esta última sería fatal. Además, ya hay señales negativas. El precio del crudo Escalante comenzó a bajar, según las liquidaciones reflejadas por el Ministerio de Energía de la Nación, publicadas por el portal ADNSur: sobre los 54,90 dólares que se acordaron este año como precio sostén para el mercado interno, en septiembre descendió hasta 52,75 dólares, lo que representa casi un 4% menos.
Chubut no sólo podría verse perjudicada por esta baja temporal, que podrá ser recurrida si se liquidan las regalías sobre el precio más bajo (ya que se estaría contradiciendo una resolución que rige hasta fin de año, para sostener los precios de referencia) sino para frenar lo que puede ser el intento del Gobierno nacional de dejar flotar libremente el precio del barril.
Si se aplica el descuento del 6% en el precio a los valores percibidos por regalías en junio, sobre la base de 54,9 dólares por barril, Chubut perdería alrededor de 24 millones de pesos en comparación a aquel mes (suponiendo valores de producción constantes).
La situación podría ser más dramática si en 2017 comienzan a liquidarse regalías a valor del crudo internacional y con producción en descenso. Las pérdidas de Chubut pueden estimarse en varios miles de millones.
San Das Neves
Más de una vez se ha dicho desde esta Columna que muchas de las situaciones acuciantes que atraviesa Chubut serían más preocupantes si las riendas no las llevara el actual gobernador.
Aún en su actual situación de salud, que lo obliga a llevar una marcha menos intensa que en sus primeros dos mandatos, sólo un político como Das Neves puede estar viendo luz al final del camino en medio de tanta oscuridad.
El mismo día que tiró el bombazo de los 700 millones de pesos perdidos en concepto de regalías, dijo que pretendía terminar su mandato con superávit fiscal. Sólo un optimista irrecuperable de la vida como lo es Das Neves puede pensar en eso en medio de semejante crisis con el principal recurso de la provincia.
Claro que Das Neves no es un optimista ingenuo, de pensamiento adolescente, que cree que todo va a mejorar porque sí. Llegó hasta acá por el bronce –repiten una y otra vez sus adláteres- y nada indica que esté dispuesto a conseguirlo con un optimismo vacío sino con muñeca política y visión de futuro.
Por lo pronto, el miércoles reunirá en Rawson a sindicalistas petroleros de cinco provincias. Y ya acordó con el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, llevar esta mesa a Buenos Aires una semana después, para dialogar sobre la situación y tratar de acordar con las operadoras algún tipo de medidas que permita garantizar en el corto plazo las fuentes laborales.
Das Neves sabe que será difícil impedir el avance de Nación sobre el “barril criollo” pero tratará por todos los medios de que esa pérdida –inmediata o gradual- sea compensada por Macri de alguna manera.
Reparación histórica
En su visita de la semana pasada a Comodoro Rivadavia, el gobernador aseguró que seguirá peleando “por el trabajo de nuestra gente y lo haremos con un frente de gobernadores patagónicos en el Congreso, como corresponde”. Das Neves en persona está tramitando una reunión con gobernadores patagónicos y no hay que descartar que haya un encuentro al máximo nivel.
Hasta habló de una “reparación histórica que YPF le debe al pueblo de Comodoro Rivadavia porque le ha dado de todo. Esta provincia y todas las provincias patagónicas le han dado muchísimo al Estado nacional.”
De eso no existe la más mínima duda.

La brutal caída de las regalías petroleras durante 2016, dimensionadas por el gobernador Mario Das Neves en unos 700 millones de pesos, significa un mazazo más a la base de sustentación económica de la provincia.
Sin ganas o con prejuicios para comenzar a debatir la minería como una de las principales opciones para cambiar la matriz productiva, y planteando como objetivo central a la energía eólica más por su calidad de “verde” e inocua en términos políticos que por su perfil dinamizador de la economía, es necesario que los gobernantes –los que están y los que vendrán-, se pongan firmes ante Mauricio Macri y algunos de los fundamentalistas económicos que lo rodean para evitar que detonen la industria petrolera argentina.
Las señales que ha venido dando el Gobierno nacional con respeto al sector petrolero son cada vez más claras. Apuntan a una convergencia de los precios internos del petróleo con los internacionales –sólo está en discusión si será gradual o inmediata-, y ese escenario pone decididamente en jaque a la economía de Chubut.
Sin minería, con una industria eólica muy verde –por inmadura, no por ecológica-, con industrias textiles y metalmecánicas en crisis profundas, un sector agropecuario de baja intensidad y con estructuras de empleo público en su máximo histórico, el horizonte de las cuentas públicas se pone tan negro como el crudo que ha dado de comer a los chubutenses desde hace más de un siglo.
Fichas de dominó
En la Casa Rosada ya nadie duda que la baja del “barril criollo”, hoy subsidiado por encima de los 60 dólares, se va a dar más temprano que tarde. Algunos sectores “duros” quieren que sea a partir de enero. Los “moderados”, que sea gradual hasta llegar a septiembre de 2017 con un precio local más parecido al Brent internacional.
Muchos de los lectores no deben comprender los detalles de lo que se está hablando y deciden saltear el análisis para llegar a lo que importa: cómo impactará esta medida en sus vidas.
Hay varias maneras de explicarlo pero ninguna tiene final feliz. Si el precio del crudo local cae a precios internacionales (Chubut es uno de los dos principales productores y exportadores de la Argentina), los efectos serán tan inmediatos como contundentes.
Como en esa repetida imagen de las fichas de dominó que empiezan a caer lentamente pero nunca detienen su marcha y terminan desmoronándose a toda velocidad, la eliminación del “barril criollo” a precio subsidiado comenzará por dejar a miles de trabajadores petroleros en la calle, seguirá por un empeoramiento económico y social de la ciudad cabecera de la industria petrolera –Comodoro Rivadavia-, continuará con un dura caída de las regalías hidrocarburíferas que percibe la Provincia, que además tendrá serios problemas para afrontar la enorme masa salarial de los empleados estatales, que tendrán dificultades para cobrar sus salarios, lo que hará caer el consumo, aumentará la desocupación y podría terminar en una crisis social de proporciones.
Es apenas una proyección somera de lo que ocurrirá pero podría ser peor.
Duros vs. graduales
Esta semana, el portal de noticias energéticas El Inversor On Line hizo una fina descripción de lo que prepara el Gobierno nacional para terminar con el “barril criollo”. Claro que ya no con tanta brutalidad, por el costo político que eso pueda causar, sino con una “gradualidad” que permita ir cerrando acuerdos con los gobiernos provinciales –entre ellos Chubut-, para amortiguar el mazazo en la nuca.
Macri –a través de Juan José Aranguren, la espada ejecutora del fundamentalismo energético que está implementando el Gobierno nacional- le hizo saber en los últimos días a los directivos de las principales operadoras petroleras y representantes sindicales del sector cuál es el plan para “empalmar” el valor del “barril criollo” con el del Brent.
Fue el presidente de la estatal YPF, Miguel Gutiérrez, el que le propuso al Presidente que el precio interno del petróleo baje a razón de un dólar por mes hasta alcanzar un precio convergente con el internacional en un plazo de ocho o nueve meses.
En cambio, el ala “dura” del Gobierno, que integran entre otros el monetarista, fabricante de billetes con figuras animales y rebautizador del Ecocentro de Puerto Madryn por el más paquete “Ecocenter”, Federico Sturzenegger; y el ministro de Hacienda y “Segundo Semestre”, Alfonso Prat-Gay, meten presión para que la convergencia sea inmediata. Es decir, desde el 1° de enero.
Según sus lineamientos, el precio del crudo “Medanito” –que se extrae en Neuquén- debería bajar de 63 a 47 dólares (el resultante de imponer una cotización de Brent más US$ 1) y el “Escalante” de Chubut y el norte de Santa Cruz tendría que abaratarse de 52 a 40 dólares (Brent menos US$ 5). Casi un 30% de un solo golpazo.
Esto no admite muchas dudas sobre sus efectos: fuerte retracción de la inversión en los yacimientos, oleada de despidos y crisis social inmediata en la Cuenca del Golfo San Jorge. Sin exagerar ni un poco.
Cualquiera de las dos posturas son perjudiciales para los chubutenses pero esta última sería fatal. Además, ya hay señales negativas. El precio del crudo Escalante comenzó a bajar, según las liquidaciones reflejadas por el Ministerio de Energía de la Nación, publicadas por el portal ADNSur: sobre los 54,90 dólares que se acordaron este año como precio sostén para el mercado interno, en septiembre descendió hasta 52,75 dólares, lo que representa casi un 4% menos.
Chubut no sólo podría verse perjudicada por esta baja temporal, que podrá ser recurrida si se liquidan las regalías sobre el precio más bajo (ya que se estaría contradiciendo una resolución que rige hasta fin de año, para sostener los precios de referencia) sino para frenar lo que puede ser el intento del Gobierno nacional de dejar flotar libremente el precio del barril.
Si se aplica el descuento del 6% en el precio a los valores percibidos por regalías en junio, sobre la base de 54,9 dólares por barril, Chubut perdería alrededor de 24 millones de pesos en comparación a aquel mes (suponiendo valores de producción constantes).
La situación podría ser más dramática si en 2017 comienzan a liquidarse regalías a valor del crudo internacional y con producción en descenso. Las pérdidas de Chubut pueden estimarse en varios miles de millones.
San Das Neves
Más de una vez se ha dicho desde esta Columna que muchas de las situaciones acuciantes que atraviesa Chubut serían más preocupantes si las riendas no las llevara el actual gobernador.
Aún en su actual situación de salud, que lo obliga a llevar una marcha menos intensa que en sus primeros dos mandatos, sólo un político como Das Neves puede estar viendo luz al final del camino en medio de tanta oscuridad.
El mismo día que tiró el bombazo de los 700 millones de pesos perdidos en concepto de regalías, dijo que pretendía terminar su mandato con superávit fiscal. Sólo un optimista irrecuperable de la vida como lo es Das Neves puede pensar en eso en medio de semejante crisis con el principal recurso de la provincia.
Claro que Das Neves no es un optimista ingenuo, de pensamiento adolescente, que cree que todo va a mejorar porque sí. Llegó hasta acá por el bronce –repiten una y otra vez sus adláteres- y nada indica que esté dispuesto a conseguirlo con un optimismo vacío sino con muñeca política y visión de futuro.
Por lo pronto, el miércoles reunirá en Rawson a sindicalistas petroleros de cinco provincias. Y ya acordó con el ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, llevar esta mesa a Buenos Aires una semana después, para dialogar sobre la situación y tratar de acordar con las operadoras algún tipo de medidas que permita garantizar en el corto plazo las fuentes laborales.
Das Neves sabe que será difícil impedir el avance de Nación sobre el “barril criollo” pero tratará por todos los medios de que esa pérdida –inmediata o gradual- sea compensada por Macri de alguna manera.
Reparación histórica
En su visita de la semana pasada a Comodoro Rivadavia, el gobernador aseguró que seguirá peleando “por el trabajo de nuestra gente y lo haremos con un frente de gobernadores patagónicos en el Congreso, como corresponde”. Das Neves en persona está tramitando una reunión con gobernadores patagónicos y no hay que descartar que haya un encuentro al máximo nivel.
Hasta habló de una “reparación histórica que YPF le debe al pueblo de Comodoro Rivadavia porque le ha dado de todo. Esta provincia y todas las provincias patagónicas le han dado muchísimo al Estado nacional.”
De eso no existe la más mínima duda.