"Hay que hacer todos los esfuerzos para que la base del acuerdo sea reforzado paso a paso, tarea que llevarán a cabo los líderes libios, pero también la comunidad internacional, que va a sostener a un nuevo gobierno por medio de la ONU y de las ayudas económicas", explicó el canciller italiano Paolo Gentiloni en una conferencia de prensa.
"Espero que este proceso en el que hoy hemos dado un paso decisivo continúe en los próximos días", afirmó ante la prensa, por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier.
Libia estuvo representada en la conferencia internacional por legisladores de los Parlamentos rivales de Tobruk y Tripoli, que actualmente se disputan la legitimidad estatal en la convulsionada y caótica Libia.
Según adelantaron los líderes internacionales, ambos Parlamentos tendrán hasta el próximo viernes para firmar el documento acordado hoy en Roma y redactar un plan de paz definitivo, informó la agencia de noticias DPA.
Con la Cancillería italiana como sede, la cumbre reunió al ministro anfitrión Gentiloni, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, el vicecanciller ruso, Ghennadi Gatilov, y los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania, Steinmeier, y de Turquía, Mevlut Cavusoglu
También participaron el enviado de la ONU, Martin Kobler, y los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Qatar, Argelia, Egipto, Marruecos y los Emiratos Arabes Unidos, entre otros.
"Estamos aquí porque no podemos permitir que la actual situación en Libia prosiga. Es peligroso para su superviviencia, para los libios, y actualmente por la presencia del Estado Islámico (EI), peligrosa para todos", aseguró Kerry a periodistas tras la conferencia, según la agencia de noticias EFE.
"Estamos preparados para apoyar. Es el momento de romper este Estado fallido de la Libia", agregó.
El objetivo central del encuentro, que al menos en papel consiguieron, es garantizar la creación de un gobierno de unidad transitorio en Libia que ponga fin a más de cuatro años de guerra e inestabilidad tras el derrocamiento del dictador Muammar Kaddafi en 2011, habilitado por los bombardeos de la OTAN y por un masivo frente de milicias rebeldes, armadas por las potencias occidentales y sus aliados en la región.
Libia es un país enorme y considerado clave en el norte del continente africano, no sólo por la enorme cantidad de recursos naturales que alberga en su subsuelo, sino porque tiene una gran influencia en toda la región e incluso en Europa.
Tal es así que para Italia lograr la paz en Libia es una prioridad ya que desde sus costas, prácticamente desprovistas de vigilancia por su situación de Estado fallido, ponen rumbo hacia el país europeo un gran número de refugiados.
Desde el pasado 20 de octubre, el país está, además, inmerso en un vacío legal de poder, ya que han perdido su legitimidad tanto el Parlamento de Trípoli, que no se disolvió en 2014, como la cámara de Tobruk, que fue elegida por espacio de un año.
Por otro lado, el conflicto armado y los desacuerdos políticos en Libia están siendo aprovechados por milicias afines a la organización yihadista Estado Islámico (EI) para extender su territorio en el norte africano y multiplicar su influencia en la región.
Por el momento, los aliados del EI se asentaron en la ciudad de Derna, próxima a la frontera con Egipto, penetraron en algunos barrios de Benghazi, segunda urbe del país, y dominan ya casi toda la localidad portuaria de Sirte, situada a escasos 400 kilómetros de las costas italianas.
"Hay que hacer todos los esfuerzos para que la base del acuerdo sea reforzado paso a paso, tarea que llevarán a cabo los líderes libios, pero también la comunidad internacional, que va a sostener a un nuevo gobierno por medio de la ONU y de las ayudas económicas", explicó el canciller italiano Paolo Gentiloni en una conferencia de prensa.
"Espero que este proceso en el que hoy hemos dado un paso decisivo continúe en los próximos días", afirmó ante la prensa, por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier.
Libia estuvo representada en la conferencia internacional por legisladores de los Parlamentos rivales de Tobruk y Tripoli, que actualmente se disputan la legitimidad estatal en la convulsionada y caótica Libia.
Según adelantaron los líderes internacionales, ambos Parlamentos tendrán hasta el próximo viernes para firmar el documento acordado hoy en Roma y redactar un plan de paz definitivo, informó la agencia de noticias DPA.
Con la Cancillería italiana como sede, la cumbre reunió al ministro anfitrión Gentiloni, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, el vicecanciller ruso, Ghennadi Gatilov, y los ministros de Relaciones Exteriores de Alemania, Steinmeier, y de Turquía, Mevlut Cavusoglu
También participaron el enviado de la ONU, Martin Kobler, y los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita, Qatar, Argelia, Egipto, Marruecos y los Emiratos Arabes Unidos, entre otros.
"Estamos aquí porque no podemos permitir que la actual situación en Libia prosiga. Es peligroso para su superviviencia, para los libios, y actualmente por la presencia del Estado Islámico (EI), peligrosa para todos", aseguró Kerry a periodistas tras la conferencia, según la agencia de noticias EFE.
"Estamos preparados para apoyar. Es el momento de romper este Estado fallido de la Libia", agregó.
El objetivo central del encuentro, que al menos en papel consiguieron, es garantizar la creación de un gobierno de unidad transitorio en Libia que ponga fin a más de cuatro años de guerra e inestabilidad tras el derrocamiento del dictador Muammar Kaddafi en 2011, habilitado por los bombardeos de la OTAN y por un masivo frente de milicias rebeldes, armadas por las potencias occidentales y sus aliados en la región.
Libia es un país enorme y considerado clave en el norte del continente africano, no sólo por la enorme cantidad de recursos naturales que alberga en su subsuelo, sino porque tiene una gran influencia en toda la región e incluso en Europa.
Tal es así que para Italia lograr la paz en Libia es una prioridad ya que desde sus costas, prácticamente desprovistas de vigilancia por su situación de Estado fallido, ponen rumbo hacia el país europeo un gran número de refugiados.
Desde el pasado 20 de octubre, el país está, además, inmerso en un vacío legal de poder, ya que han perdido su legitimidad tanto el Parlamento de Trípoli, que no se disolvió en 2014, como la cámara de Tobruk, que fue elegida por espacio de un año.
Por otro lado, el conflicto armado y los desacuerdos políticos en Libia están siendo aprovechados por milicias afines a la organización yihadista Estado Islámico (EI) para extender su territorio en el norte africano y multiplicar su influencia en la región.
Por el momento, los aliados del EI se asentaron en la ciudad de Derna, próxima a la frontera con Egipto, penetraron en algunos barrios de Benghazi, segunda urbe del país, y dominan ya casi toda la localidad portuaria de Sirte, situada a escasos 400 kilómetros de las costas italianas.