Ayer la Fiscalía y la defensa particular de un patovica, acordaron la unificación de una pena de 3 años para el sujeto que en 2012, con un golpe de puño, le arruinó la vida a un joven que había ido a bailar a un boliche.
Se trata del caso donde resultó víctima Julián Espina, quien a varios años de aquella violenta madrugada, continúa soportando serias secuelas que le quedarán de por vida. El joven quedó en coma luego de que el patovica Javier Colombo le diera un puñetazo durante una discusión en la puerta del boliche El Molino Rojo.
Todo ocurrió en la madrugada del domingo 7 de octubre de 2012 cerca de las 5 de la mañana cuando el joven debió ser hospitalizado de urgencia luego de recibir fuertes golpes que lo dejaron inconsciente, tendido en la puerta del local. Un caso que se asemeja a otros en Trelew.
En este expediente, la Fiscalía de Trelew imputó lesiones gravísimas contra Colombo. El fiscal del caso, Osvaldo Heiber, apuntó que “tuvimos la audiencia y acordamos con el defensor (Gustavo Latorre), en un juicio abreviado, una condena de 3 años en suspenso, que es el mínimo legal para las lesiones gravísimas”, aclaró una vez culminada la audiencia de ayer en los tribunales de Trelew.
Ahora resta la confirmación de la sentencia por parte del juez Sergio Piñeda. La homologación de dicho acuerdo condenatorio sería el próximo miércoles al mediodía. En todos estos días, el juez deberá revisar la legalidad del acuerdo.
Pena mínima
De acuerdo a los datos que surgen del patovica condenado, éste no registra antecedentes condenatorios, por lo cual hubiera sido muy difícil para el fiscal apuntar a una pena que no fuese la mínima prevista para los delitos contra la integridad física, aún siendo la imputación la de lesiones gravísimas.
En este contexto que proponen las leyes penales en Argentina, hubiera sido difícil que un juez se hubiese animado a condenar a Colombo a una prisión de efectivo cumplimiento con los parámetros del caso. En este escenario hay que tener en cuenta que la víctima sigue sufriendo las consecuencias del brutal golpe que propinó Colombo. Espina habló con Jornada en mayo pasado. Superó un mes en terapia intensiva. Perdió el olfato, el gusto y el 95% de audición de un oído. Salió con parálisis facial y perdió también memoria, situación que lo afecta en la actualidad. “Quiero justicia, que no trabaje más. Le cambié la vida a toda mi familia, estuve a horas de morirme”, dijo aquella vez.

Ayer la Fiscalía y la defensa particular de un patovica, acordaron la unificación de una pena de 3 años para el sujeto que en 2012, con un golpe de puño, le arruinó la vida a un joven que había ido a bailar a un boliche.
Se trata del caso donde resultó víctima Julián Espina, quien a varios años de aquella violenta madrugada, continúa soportando serias secuelas que le quedarán de por vida. El joven quedó en coma luego de que el patovica Javier Colombo le diera un puñetazo durante una discusión en la puerta del boliche El Molino Rojo.
Todo ocurrió en la madrugada del domingo 7 de octubre de 2012 cerca de las 5 de la mañana cuando el joven debió ser hospitalizado de urgencia luego de recibir fuertes golpes que lo dejaron inconsciente, tendido en la puerta del local. Un caso que se asemeja a otros en Trelew.
En este expediente, la Fiscalía de Trelew imputó lesiones gravísimas contra Colombo. El fiscal del caso, Osvaldo Heiber, apuntó que “tuvimos la audiencia y acordamos con el defensor (Gustavo Latorre), en un juicio abreviado, una condena de 3 años en suspenso, que es el mínimo legal para las lesiones gravísimas”, aclaró una vez culminada la audiencia de ayer en los tribunales de Trelew.
Ahora resta la confirmación de la sentencia por parte del juez Sergio Piñeda. La homologación de dicho acuerdo condenatorio sería el próximo miércoles al mediodía. En todos estos días, el juez deberá revisar la legalidad del acuerdo.
Pena mínima
De acuerdo a los datos que surgen del patovica condenado, éste no registra antecedentes condenatorios, por lo cual hubiera sido muy difícil para el fiscal apuntar a una pena que no fuese la mínima prevista para los delitos contra la integridad física, aún siendo la imputación la de lesiones gravísimas.
En este contexto que proponen las leyes penales en Argentina, hubiera sido difícil que un juez se hubiese animado a condenar a Colombo a una prisión de efectivo cumplimiento con los parámetros del caso. En este escenario hay que tener en cuenta que la víctima sigue sufriendo las consecuencias del brutal golpe que propinó Colombo. Espina habló con Jornada en mayo pasado. Superó un mes en terapia intensiva. Perdió el olfato, el gusto y el 95% de audición de un oído. Salió con parálisis facial y perdió también memoria, situación que lo afecta en la actualidad. “Quiero justicia, que no trabaje más. Le cambié la vida a toda mi familia, estuve a horas de morirme”, dijo aquella vez.