El Partido Socialdemócrata de la premier Helle Thorning-Schmidt fue la fuerza más votada y obtuvo 47 escaños, seguida por el ultraconservador y anti inmigración Partido Popular Danés con 37, que consiguió su mejor resultado histórico y desplazó al tercer lugar al partido liberal, que sacó 34 bancas.
El líder del partido liberal, el ex primer ministro Lars Lokke Rasmussen, podría retornar entonces al poder que perdió en 2011 si convence al Partido Popular Danés de sumarse a una coalición con otras fuerzas menores, en negociaciones que se espera comiencen en las próximas horas y que podrían durar semanas.
De lograr un acuerdo, la oposición de centro y extrema derecha llegaría a la mayoría de 90 escaños necesaria para gobernar, sobre un total de 179 bancas del Parlamento.
En ese sentido, en su página de Facebook, Rasmussen, de 51 años, reconoció que "se vienen negociaciones difíciles" con los populares, un partido que quiere seguir los pasos del Reino Unido y redibujar sus vínculos con la Unión Europea (UE), además de reintroducir los controles fronterizos.
Luego de admitir su derrota y renunciar como líder socialdemócrata, Thorning-Schmidt realizó hoy una visita institucional a la reina Margarita II, a la que le presentó además su dimisión a la jefatura de gobierno.
"Queridos amigos, he decidido dimitir, por tanto nuestro partido tendrá a partir de ahora un nuevo presidente", había señalado previamente ante los periodistas, según informó la agencia de noticias Europa Press.
El Partido Socialdemócrata sacó el mayor número de votos, con el 26,3 % y 47 escaños, aumentando 1,5 puntos y 3 mandatos respecto de los comicios anteriores de 2011, en tanto que el Partido Popular Danés le siguió con el 21,1 % y 37, frente al 12,3 % y 22 diputados en 2011.
A su vez, el Partido Liberal de Rasmussen, pasó del 26,7 % y 47 escaños al 19,5 % y 34.
La rojiverde Lista Unitaria subió a la cuarta posición con el 7,8 % (6,7 %) y 14 mandatos, dos más, mientras la Alianza Liberal subió dos puntos y medio y cuatro diputados hasta el 7,5 % y 13 mandatos.
La nueva formación ecologista de centro La Alternativa entró en el Parlamento con el 4,8 % y 9 diputados.
Los aliados en el gobierno de los socialdemócratas, los social liberales y los socialistas populares, que dejaron el Ejecutivo a mitad de legislatura, experimentaron acusados descensos: los primeros cayeron al 4,6 % (9,5 %) y 8 escaños (17); los otros, al 4,2 % (9,2 %) y 7 (16).
El Partido Conservador continuó su caída de la última década bajando al 3,4 % (4,9 %) y 6 escaños (8).
La campaña electoral estuvo marcada por temas como las reformas del Estado de bienestar y de los programas de desempleo, la política fiscal y los refugiados.
Cuando Thorning-Schmidt, convocó a elecciones, los sondeos aún le daban una cómoda ventaja de hasta ocho puntos al bloque opositor, reflejo de una legislatura convulsionada de un gobierno en minoría que alcanzó cotas históricas de impopularidad por su política de recortes sociales.
Los escándalos personales de Rasmussen y el repunte de la situación económica hicieron posible que en apenas unos días esa ventaja se esfumase.
Ante la posibilidad cierta de la remontada del centroizquierda, Rasmussen recurrió en la última semana a la carta del temor a la inmigración, en este caso centrada en los refugiados, un argumento al que apela toda la derecha europea, que finalmente también en este caso le permitió el triunfo.
El Partido Socialdemócrata de la premier Helle Thorning-Schmidt fue la fuerza más votada y obtuvo 47 escaños, seguida por el ultraconservador y anti inmigración Partido Popular Danés con 37, que consiguió su mejor resultado histórico y desplazó al tercer lugar al partido liberal, que sacó 34 bancas.
El líder del partido liberal, el ex primer ministro Lars Lokke Rasmussen, podría retornar entonces al poder que perdió en 2011 si convence al Partido Popular Danés de sumarse a una coalición con otras fuerzas menores, en negociaciones que se espera comiencen en las próximas horas y que podrían durar semanas.
De lograr un acuerdo, la oposición de centro y extrema derecha llegaría a la mayoría de 90 escaños necesaria para gobernar, sobre un total de 179 bancas del Parlamento.
En ese sentido, en su página de Facebook, Rasmussen, de 51 años, reconoció que "se vienen negociaciones difíciles" con los populares, un partido que quiere seguir los pasos del Reino Unido y redibujar sus vínculos con la Unión Europea (UE), además de reintroducir los controles fronterizos.
Luego de admitir su derrota y renunciar como líder socialdemócrata, Thorning-Schmidt realizó hoy una visita institucional a la reina Margarita II, a la que le presentó además su dimisión a la jefatura de gobierno.
"Queridos amigos, he decidido dimitir, por tanto nuestro partido tendrá a partir de ahora un nuevo presidente", había señalado previamente ante los periodistas, según informó la agencia de noticias Europa Press.
El Partido Socialdemócrata sacó el mayor número de votos, con el 26,3 % y 47 escaños, aumentando 1,5 puntos y 3 mandatos respecto de los comicios anteriores de 2011, en tanto que el Partido Popular Danés le siguió con el 21,1 % y 37, frente al 12,3 % y 22 diputados en 2011.
A su vez, el Partido Liberal de Rasmussen, pasó del 26,7 % y 47 escaños al 19,5 % y 34.
La rojiverde Lista Unitaria subió a la cuarta posición con el 7,8 % (6,7 %) y 14 mandatos, dos más, mientras la Alianza Liberal subió dos puntos y medio y cuatro diputados hasta el 7,5 % y 13 mandatos.
La nueva formación ecologista de centro La Alternativa entró en el Parlamento con el 4,8 % y 9 diputados.
Los aliados en el gobierno de los socialdemócratas, los social liberales y los socialistas populares, que dejaron el Ejecutivo a mitad de legislatura, experimentaron acusados descensos: los primeros cayeron al 4,6 % (9,5 %) y 8 escaños (17); los otros, al 4,2 % (9,2 %) y 7 (16).
El Partido Conservador continuó su caída de la última década bajando al 3,4 % (4,9 %) y 6 escaños (8).
La campaña electoral estuvo marcada por temas como las reformas del Estado de bienestar y de los programas de desempleo, la política fiscal y los refugiados.
Cuando Thorning-Schmidt, convocó a elecciones, los sondeos aún le daban una cómoda ventaja de hasta ocho puntos al bloque opositor, reflejo de una legislatura convulsionada de un gobierno en minoría que alcanzó cotas históricas de impopularidad por su política de recortes sociales.
Los escándalos personales de Rasmussen y el repunte de la situación económica hicieron posible que en apenas unos días esa ventaja se esfumase.
Ante la posibilidad cierta de la remontada del centroizquierda, Rasmussen recurrió en la última semana a la carta del temor a la inmigración, en este caso centrada en los refugiados, un argumento al que apela toda la derecha europea, que finalmente también en este caso le permitió el triunfo.