Barrionuevo, un hombre de diálogo con los militares

Reivindicó el "diálogo" que tenían los funcionarios de la dictadura cívico-militar al criticar al gobierno. Esa declaración no sorprendió a los viejos militantes políticos ya que el polémico gremialista ha tenido un vínculo ya que fue interventor del gremio gastronómico en 1979.

09 JUN 2015 - 18:24 | Actualizado

Barrionuevo formuló esos conceptos para quejarse de la falta de respuestas del gobierno nacional a las demandas de un sector del gremialismo, y comparó esta situación con la que se vivió en épocas de la última dictadura, al afirmar que "ni en la época de los militares sucedía esto porque había diálogo y se podía negociar".

"En la época de los militares hacíamos paro, huelga, lucha, pero se conversaba, se negociaba. Con este gobierno no tuvimos la posibilidad de ningún tipo de dialogo", aseguró.

La historia gremial de Barrionuevo comenzó en la década de los 70 y siempre fue violenta y controvertida, a tal punto que en el 75, ayudado por Casildo Herrera, logró convertirse en secretario general de la seccional San Martín del gremio gastronómico.

Ese mismo año intentó tomar a los tiros la Federación Gastronómica para desalojar a Ramón Elorza, asaltando a mano armada la sede de la Unión de Empleados Gastronómicos que luego la Justicia le obligó a devolver -48 horas más tarde– a la conducción que estaba vigente.

Si bien en esa ocasión no pudo coronar con éxito su objetivo de ser titular del gremio, lo logró cuatro años después cuando el delegado militar Carlos Manuel Valladares lo designó en la obra social de los gastronómicos como delegado normalizador, según se recuerda en la propia historia elaborada por el gremio y publicada en su sitio web.

Al retorno de la democracia, el gremio volvió a ser intervenido por el gobierno de Raúl Alfonsín que nombró a Rafael Pascual, y recién lo devolvió en 1987, tras las elecciones sindicales realizadas en 1985.

De todos modos, Barrionuevo vuelve a tener real protagonismo con la llegada del gobierno liberal de Carlos Menem, donde se convierte en su principal asesor gremial y allí acuña una frase inolvidable cuando pide "dejar de robar por dos años".

En el gobierno de Menem apoya todas las privatizaciones y la política neoliberal del gobierno y, para evitar la oposición del gremialismo encarnada por Saúl Ubaldini, logra partir la CGT en un acto violento que terminó a los palazos en la puerta del Teatro San Martín, acompañado por otros sindicalistas como el hoy preso José Pedraza.

En su libro "Donde manda la patota", el periodista Gustavo Veiga traza un pormenorizado relato del congreso de la CGT, celebrado el 10 de octubre de 1989, donde la pesada de los funebreros arrolló violentamente a los partidarios de Saúl Ubaldini.

Tras acompañar todo el gobierno de Menem y tras la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, Barrionuevo se propone como candidato a gobernador de Catamarca pero no puede convertirse en candidato porque no cumplía cuatro años de residencia.

Ante esa decisión, el 2 de marzo del 2003 Barrionuevo se compromete a impedir los comicios al sostener que "si no hay boletas del PJ, no hay elecciones" y esto se hizo realidad porque hizo piquete y quemó urnas que obligaron a suspender la elección.

09 JUN 2015 - 18:24

Barrionuevo formuló esos conceptos para quejarse de la falta de respuestas del gobierno nacional a las demandas de un sector del gremialismo, y comparó esta situación con la que se vivió en épocas de la última dictadura, al afirmar que "ni en la época de los militares sucedía esto porque había diálogo y se podía negociar".

"En la época de los militares hacíamos paro, huelga, lucha, pero se conversaba, se negociaba. Con este gobierno no tuvimos la posibilidad de ningún tipo de dialogo", aseguró.

La historia gremial de Barrionuevo comenzó en la década de los 70 y siempre fue violenta y controvertida, a tal punto que en el 75, ayudado por Casildo Herrera, logró convertirse en secretario general de la seccional San Martín del gremio gastronómico.

Ese mismo año intentó tomar a los tiros la Federación Gastronómica para desalojar a Ramón Elorza, asaltando a mano armada la sede de la Unión de Empleados Gastronómicos que luego la Justicia le obligó a devolver -48 horas más tarde– a la conducción que estaba vigente.

Si bien en esa ocasión no pudo coronar con éxito su objetivo de ser titular del gremio, lo logró cuatro años después cuando el delegado militar Carlos Manuel Valladares lo designó en la obra social de los gastronómicos como delegado normalizador, según se recuerda en la propia historia elaborada por el gremio y publicada en su sitio web.

Al retorno de la democracia, el gremio volvió a ser intervenido por el gobierno de Raúl Alfonsín que nombró a Rafael Pascual, y recién lo devolvió en 1987, tras las elecciones sindicales realizadas en 1985.

De todos modos, Barrionuevo vuelve a tener real protagonismo con la llegada del gobierno liberal de Carlos Menem, donde se convierte en su principal asesor gremial y allí acuña una frase inolvidable cuando pide "dejar de robar por dos años".

En el gobierno de Menem apoya todas las privatizaciones y la política neoliberal del gobierno y, para evitar la oposición del gremialismo encarnada por Saúl Ubaldini, logra partir la CGT en un acto violento que terminó a los palazos en la puerta del Teatro San Martín, acompañado por otros sindicalistas como el hoy preso José Pedraza.

En su libro "Donde manda la patota", el periodista Gustavo Veiga traza un pormenorizado relato del congreso de la CGT, celebrado el 10 de octubre de 1989, donde la pesada de los funebreros arrolló violentamente a los partidarios de Saúl Ubaldini.

Tras acompañar todo el gobierno de Menem y tras la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, Barrionuevo se propone como candidato a gobernador de Catamarca pero no puede convertirse en candidato porque no cumplía cuatro años de residencia.

Ante esa decisión, el 2 de marzo del 2003 Barrionuevo se compromete a impedir los comicios al sostener que "si no hay boletas del PJ, no hay elecciones" y esto se hizo realidad porque hizo piquete y quemó urnas que obligaron a suspender la elección.