Diana Daniela Gueinasso es madre de una chica de 17 años y pide que la ayuden. Asegura que hace muchos años viene denunciando la venta de droga a menores de edad en Puerto Madryn, pero que desde hace cuatro año se ha vuelto una lucha personal para sacar a una de sus hijas del flagelo de las drogas. Cuenta que su la menor roba para comprar droga y que tiene miedo que la maten.
Relato
Diana habla sin parar, no se contiene y mezcla en su relato circunstancias y personajes de la ciudad y la zona. Relata su peregrinar por oficinas de la justicia y de instituciones dedicadas a la problemáticas de la minoridad, y también de las adicciones. Sin embargo, casi al borde de las lágrimas dice que el fin de semana fue a una heladería de Madryn a disculparse con los dueños, pues asegura que su hija cometió un robo en ese local comercial horas antes y que no es por necesidad, sino para comprar drogas
Denuncias
“Yo desde el año 1998 que vengo denunciando la venta de droga a los menores de edad y hoy me encuentro que mi hija tiene 17 años está con problemas de adicciones, y vengo pidiendo auxilio hace cuatro años en los derechos humanos, a las juezas de menores, vengo haciendo denuncias en el Juzgado Federal” dice la mujer, quien asegura no encontrar respuestas, pese a insistir mediante notas y llamados telefónicos para advertir del tema.
Gueinasso no ve a la menor hace meses, pero supo por otra de sus hijas que “el sábado asaltó una heladería, y anoche me llegué hasta la heladería para pedir disculpas, hable con encargado, para comentarle la situación mía” dijo la mujer, quien asegura que su hija “sale a robar para drogarse, está siendo totalmente abandonada”.
Una fuga
La vecina contó que a fines del año pasado, cuando su hija “se escapo del centro de recuperación de Bariloche, yo me dirigí a salud mental para hablar con profesionales para que a mi hija se la vuelva a restituir al centro de rehabilitación porque sale a robar, entonces bueno esta gente dijo que iban a hacer un tratamiento ambulatorio, pero mi hija no puede hacer un tratamiento ambulatorio porque no tiene domicilio fijo, no quiere estar en mi casa porque ahí tiene que cumplir las leyes (sic) que pone cualquier padre, que no traiga cosas robadas a la casa, que estudie, que no ande tarde a la noche”.
Dio a entender que vive en una situación complicada ya que por la edad de su hija, mas los peligros a los que está sometida su integridad, hacen que no la pueda contener en un ámbito familiar. Volvió a apuntar contra el consumo de droga en el ámbito de los menores de edad quienes se presentan como una población “bulnerable”, indicó.
La mujer dijo “yo temo por la vida de mi hija, porque en cualquier momento va a ser muerta por la policía o por cualquier persona que la encuentre robando adentro de la casa” y repitió que siente un “desamparo total, fui a los derechos humanos, a los derechos del niño, presenté recursos de amparo, que no son fáciles de hacer, porque hay que estar desde las 7 hasta las 13 esperando un abogado de turno”.
“Es mi lucha”
Diana Daniela Gueinasso dijo que más allá de los obstáculos va a seguir, “esta es mi lucha, y va a seguir para que a los menores no se le venda más droga; un persona mayor sabe lo que hace, pero un menor con droga no sabe lo que hace, puede matar y poner en riesgo su vida y la de otros” dijo la mujer.

Diana Daniela Gueinasso es madre de una chica de 17 años y pide que la ayuden. Asegura que hace muchos años viene denunciando la venta de droga a menores de edad en Puerto Madryn, pero que desde hace cuatro año se ha vuelto una lucha personal para sacar a una de sus hijas del flagelo de las drogas. Cuenta que su la menor roba para comprar droga y que tiene miedo que la maten.
Relato
Diana habla sin parar, no se contiene y mezcla en su relato circunstancias y personajes de la ciudad y la zona. Relata su peregrinar por oficinas de la justicia y de instituciones dedicadas a la problemáticas de la minoridad, y también de las adicciones. Sin embargo, casi al borde de las lágrimas dice que el fin de semana fue a una heladería de Madryn a disculparse con los dueños, pues asegura que su hija cometió un robo en ese local comercial horas antes y que no es por necesidad, sino para comprar drogas
Denuncias
“Yo desde el año 1998 que vengo denunciando la venta de droga a los menores de edad y hoy me encuentro que mi hija tiene 17 años está con problemas de adicciones, y vengo pidiendo auxilio hace cuatro años en los derechos humanos, a las juezas de menores, vengo haciendo denuncias en el Juzgado Federal” dice la mujer, quien asegura no encontrar respuestas, pese a insistir mediante notas y llamados telefónicos para advertir del tema.
Gueinasso no ve a la menor hace meses, pero supo por otra de sus hijas que “el sábado asaltó una heladería, y anoche me llegué hasta la heladería para pedir disculpas, hable con encargado, para comentarle la situación mía” dijo la mujer, quien asegura que su hija “sale a robar para drogarse, está siendo totalmente abandonada”.
Una fuga
La vecina contó que a fines del año pasado, cuando su hija “se escapo del centro de recuperación de Bariloche, yo me dirigí a salud mental para hablar con profesionales para que a mi hija se la vuelva a restituir al centro de rehabilitación porque sale a robar, entonces bueno esta gente dijo que iban a hacer un tratamiento ambulatorio, pero mi hija no puede hacer un tratamiento ambulatorio porque no tiene domicilio fijo, no quiere estar en mi casa porque ahí tiene que cumplir las leyes (sic) que pone cualquier padre, que no traiga cosas robadas a la casa, que estudie, que no ande tarde a la noche”.
Dio a entender que vive en una situación complicada ya que por la edad de su hija, mas los peligros a los que está sometida su integridad, hacen que no la pueda contener en un ámbito familiar. Volvió a apuntar contra el consumo de droga en el ámbito de los menores de edad quienes se presentan como una población “bulnerable”, indicó.
La mujer dijo “yo temo por la vida de mi hija, porque en cualquier momento va a ser muerta por la policía o por cualquier persona que la encuentre robando adentro de la casa” y repitió que siente un “desamparo total, fui a los derechos humanos, a los derechos del niño, presenté recursos de amparo, que no son fáciles de hacer, porque hay que estar desde las 7 hasta las 13 esperando un abogado de turno”.
“Es mi lucha”
Diana Daniela Gueinasso dijo que más allá de los obstáculos va a seguir, “esta es mi lucha, y va a seguir para que a los menores no se le venda más droga; un persona mayor sabe lo que hace, pero un menor con droga no sabe lo que hace, puede matar y poner en riesgo su vida y la de otros” dijo la mujer.