El dolor, la angustia y el recuerdo permanente de la comunidad volverán a surgir con fuerza al conmemorarse el vigésimo primer aniversario del fallecimiento de los “bomberitos”. El 21 de enero de 1994 quedó marcado a flor de piel en la comunidad madrynense y en toda la familia bomberil porque ese día se produjo la mayor tragedia que englobase a los servidores públicos del país.
Para homenajear a los mártires la Asociación de Bomberos Voluntarios organizó un recordatorio que se iniciará a las 9 de la mañana con una formación al pie del monumento que los recuerda donde será descubierto e inaugurado con la nueva fisonomía tras el ataque y la ruptura sufrida en octubre pasado. Junto a los familiares y la comunidad se colocará una ofrenda floral en el monumento que rinde homenaje a los mártires que ofrendaron su vida combatiendo un incendio de campo desatado al oeste de la Ruta Nacional Nº 3.
Pasadas las 10 de la mañana la comitiva se trasladará hasta el cementerio donde se ofrecerá un responso en el panteón donde están alojados los restos de los servidores públicos con palabras que estarán a cargo del cura párroco.
Todos los 21 de enero generan sensaciones de dolor, de un inmenso vacío y de congoja por lo sucedido con los compañeros que habían ingresado al campo con el único propósito de combatir el incendio que allí se estaba desarrollando. Los cambios repentinos en la dirección del viento terminaron siendo una trampa mortal para los servidores públicos que fueron rodeados por las llamas.
Gastón Alcucero, presidente de la asociación de bomberos voluntarios, señaló que “es una fecha donde se nos vienen a la memoria muchas cosas pero debemos recordar que la muerte de nuestros compañeros no debería ser en vano para que no volviese a suceder”.
Para que esto no ocurra se trabaja en forma permanente en la formación de los nuevos bomberos y en la capacitación de los servidores públicos que están en funciones. “Trabajamos mucho en la formación de los bomberos voluntarios tomando como base lo sucedido el 21 de enero de 1994 para que no nos vuelva a suceder”, señaló el dirigente.
Sin dudas que lo sucedido ha sido un quiebre para todos los bomberos voluntarios del país, modificando las pautas de trabajo que se llevan adelante para alcanzar un mayor grado de profesionalidad en los miembros de cada cuerpo de bomberos. “El bombero debe estar a la altura de la ciudad que tenemos y acompañando el crecimiento que existe”, concluyó el presidente de la asociación de bomberos voluntarios de la ciudad portuaria.

El dolor, la angustia y el recuerdo permanente de la comunidad volverán a surgir con fuerza al conmemorarse el vigésimo primer aniversario del fallecimiento de los “bomberitos”. El 21 de enero de 1994 quedó marcado a flor de piel en la comunidad madrynense y en toda la familia bomberil porque ese día se produjo la mayor tragedia que englobase a los servidores públicos del país.
Para homenajear a los mártires la Asociación de Bomberos Voluntarios organizó un recordatorio que se iniciará a las 9 de la mañana con una formación al pie del monumento que los recuerda donde será descubierto e inaugurado con la nueva fisonomía tras el ataque y la ruptura sufrida en octubre pasado. Junto a los familiares y la comunidad se colocará una ofrenda floral en el monumento que rinde homenaje a los mártires que ofrendaron su vida combatiendo un incendio de campo desatado al oeste de la Ruta Nacional Nº 3.
Pasadas las 10 de la mañana la comitiva se trasladará hasta el cementerio donde se ofrecerá un responso en el panteón donde están alojados los restos de los servidores públicos con palabras que estarán a cargo del cura párroco.
Todos los 21 de enero generan sensaciones de dolor, de un inmenso vacío y de congoja por lo sucedido con los compañeros que habían ingresado al campo con el único propósito de combatir el incendio que allí se estaba desarrollando. Los cambios repentinos en la dirección del viento terminaron siendo una trampa mortal para los servidores públicos que fueron rodeados por las llamas.
Gastón Alcucero, presidente de la asociación de bomberos voluntarios, señaló que “es una fecha donde se nos vienen a la memoria muchas cosas pero debemos recordar que la muerte de nuestros compañeros no debería ser en vano para que no volviese a suceder”.
Para que esto no ocurra se trabaja en forma permanente en la formación de los nuevos bomberos y en la capacitación de los servidores públicos que están en funciones. “Trabajamos mucho en la formación de los bomberos voluntarios tomando como base lo sucedido el 21 de enero de 1994 para que no nos vuelva a suceder”, señaló el dirigente.
Sin dudas que lo sucedido ha sido un quiebre para todos los bomberos voluntarios del país, modificando las pautas de trabajo que se llevan adelante para alcanzar un mayor grado de profesionalidad en los miembros de cada cuerpo de bomberos. “El bombero debe estar a la altura de la ciudad que tenemos y acompañando el crecimiento que existe”, concluyó el presidente de la asociación de bomberos voluntarios de la ciudad portuaria.