El juez de Trelew José García condenó a 5 años de prisión a Alan Michael Totero. Tiene 20 años y una profunda crisis por el consumo de estupefacientes. Es de Trelew y vive en el sector A del barrio Constitución. Arribó a juicio acusado por un robo con armas, el 12 de abril cerca de las 3 .
El fiscal Osvaldo Heiber investigó y probó que el condenado, previo ejercer fuerza en una ventana del domicilio de la familia Fassanelli, cometió una sucesión de actos sumamente traumáticos para las víctimas.
Ocurrió en 25 de Mayo al 1500. Totero llevaba un cuchillo y atacó a Raúl Fassanelli y María Irene Azcano, que dormían junto a sus dos pequeños hijos.
Según Heiber, el violento asaltante llevó a los adultos a un baño donde los ató con cintos. En ese lapso se apoderó de 2 notebooks, 3.000 pesos, un saco de hombre de pana, ropas varias y celular marca Sony Ericcson. Permaneció en la vivienda por 45 minutos y se dio a la fuga.
Terror y tormenta
La madrugada en que la familia Fassanelli vivió el terror en carne propia, había tormenta en Trelew. El padre de la familia contó en el juicio lo que vivió junto a sus seres más queridos. “Estaba durmiendo con mi esposa y mi hija en la cama matrimonial, el bebé estaba durmiendo en otro cuarto. Escuché un ruido y observé una sombra en nuestro dormitorio. Cuando se encendió la luz vi a un sujeto que nos amenazó con matarnos con un cuchillo en su mano”, inició diciendo.
Fassanelli rememoró: “Intenté sacarlo de la habitación, en el comedor observé que había algunas cosas desparramadas en la mesa, me di cuenta que ya había revisado todo. Volví a la habitación y le pregunté a mi mujer si tenía plata, ella dijo que tenía aproximadamente 3 mil pesos en el bolsillo de su jean, los busqué y se los di. Se puso nervioso porque no había una habitación que tuviera llave, nosotros en todo momento tratamos de tranquilizarlo.”
Con el bebé no
Totero ingresó por la habitación de los chicos. “Pisó el acolchado de la cama de la nena y quedó todo embarrado, se sacó los zapatos. Nos llevó al baño, nos ató a los dos, le sacó el bebé a mi señora y lo tenía alzado con el cuchillo en la mano amenazante”. Tenía una campera roja de hilo con la que se tapaba la cara pero lo pudo ver muy bien, sobre todo al levantar al bebé con el cuchillo en la mano.
Le llamó la atención porque estaba bien vestido. “La cara bien, era diferente, estaba nervioso porque parece que tenía miedo, se quedó 45 minutos en la casa”, contó.
El miedo de María
Su esposa María relató ante el juez que “mi marido me dijo ´Entraron a robar´. Que me quede tranquila, vi un sujeto con un cuchillo, dijo que vayamos al baño, le dije a mi nena que se quedara tranquila, yo estaba en ropa interior, traté de taparme con las sábanas y acolchado, hacía frío”.
“Le recordé a mi marido que el bebé estaba durmiendo en la otra habitación, mi marido le pidió que lo deje ir a buscarlo, yo fui, lo agarré y lo llevé al baño. Pidió la llave del baño pero no la teníamos. Preguntó con qué podía atarlos, mi marido le dijo con cintos, ató a mi marido”.
“Traté de acomodar a mi nena en el baño y yo trataba de sentarme con el bebé. El sujeto le dijo que le dé el bebé, en ese momento tenía un cuchillo en la mano. Tenía mucho miedo, después se lo devolvió y le dijo que le dé la teta, desde que comenzó el hecho se sintió aterrada porque decía cosas del cuerpo como “Qué buen c... tiene tu mujer”.
Qué más
Retiró la plata y preguntaba qué más se podía llevar. Le dijeron que había una notebook, color rosa, en el armario. “Estuvo bastante tiempo en la casa, entre 40 minutos y 1 hora, amenazaba a mi marido con el arma”.
Recobró fuerzas
Azcano recobró fuerzas para recordar en el juicio que “estaba mi nena de 1 año y medio que veía cómo el tipo los hostigaba y los dejaba a merced de su autoridad”.
“Yo corté mi cadena porque no sabía qué más ofrecerle y él me decía: que hermosa familia que tienen, lo que era terrible porque la ponía en riesgo, qué buena cuna tiene el bebé”.
“Después preguntó si teníamos celular y se puso complicado el tema cuando le dijimos que no, él quería llamar desde el celular a un taxi y empezó a decir ¿cómo no tienen celular? ¿no lo tendrás entre las t...?, mi hija varios días estuvo diciendo dame el celular, dame el celular, es duro para una chiquita vivir esa situación”, finalizó.
El juez de Trelew José García condenó a 5 años de prisión a Alan Michael Totero. Tiene 20 años y una profunda crisis por el consumo de estupefacientes. Es de Trelew y vive en el sector A del barrio Constitución. Arribó a juicio acusado por un robo con armas, el 12 de abril cerca de las 3 .
El fiscal Osvaldo Heiber investigó y probó que el condenado, previo ejercer fuerza en una ventana del domicilio de la familia Fassanelli, cometió una sucesión de actos sumamente traumáticos para las víctimas.
Ocurrió en 25 de Mayo al 1500. Totero llevaba un cuchillo y atacó a Raúl Fassanelli y María Irene Azcano, que dormían junto a sus dos pequeños hijos.
Según Heiber, el violento asaltante llevó a los adultos a un baño donde los ató con cintos. En ese lapso se apoderó de 2 notebooks, 3.000 pesos, un saco de hombre de pana, ropas varias y celular marca Sony Ericcson. Permaneció en la vivienda por 45 minutos y se dio a la fuga.
Terror y tormenta
La madrugada en que la familia Fassanelli vivió el terror en carne propia, había tormenta en Trelew. El padre de la familia contó en el juicio lo que vivió junto a sus seres más queridos. “Estaba durmiendo con mi esposa y mi hija en la cama matrimonial, el bebé estaba durmiendo en otro cuarto. Escuché un ruido y observé una sombra en nuestro dormitorio. Cuando se encendió la luz vi a un sujeto que nos amenazó con matarnos con un cuchillo en su mano”, inició diciendo.
Fassanelli rememoró: “Intenté sacarlo de la habitación, en el comedor observé que había algunas cosas desparramadas en la mesa, me di cuenta que ya había revisado todo. Volví a la habitación y le pregunté a mi mujer si tenía plata, ella dijo que tenía aproximadamente 3 mil pesos en el bolsillo de su jean, los busqué y se los di. Se puso nervioso porque no había una habitación que tuviera llave, nosotros en todo momento tratamos de tranquilizarlo.”
Con el bebé no
Totero ingresó por la habitación de los chicos. “Pisó el acolchado de la cama de la nena y quedó todo embarrado, se sacó los zapatos. Nos llevó al baño, nos ató a los dos, le sacó el bebé a mi señora y lo tenía alzado con el cuchillo en la mano amenazante”. Tenía una campera roja de hilo con la que se tapaba la cara pero lo pudo ver muy bien, sobre todo al levantar al bebé con el cuchillo en la mano.
Le llamó la atención porque estaba bien vestido. “La cara bien, era diferente, estaba nervioso porque parece que tenía miedo, se quedó 45 minutos en la casa”, contó.
El miedo de María
Su esposa María relató ante el juez que “mi marido me dijo ´Entraron a robar´. Que me quede tranquila, vi un sujeto con un cuchillo, dijo que vayamos al baño, le dije a mi nena que se quedara tranquila, yo estaba en ropa interior, traté de taparme con las sábanas y acolchado, hacía frío”.
“Le recordé a mi marido que el bebé estaba durmiendo en la otra habitación, mi marido le pidió que lo deje ir a buscarlo, yo fui, lo agarré y lo llevé al baño. Pidió la llave del baño pero no la teníamos. Preguntó con qué podía atarlos, mi marido le dijo con cintos, ató a mi marido”.
“Traté de acomodar a mi nena en el baño y yo trataba de sentarme con el bebé. El sujeto le dijo que le dé el bebé, en ese momento tenía un cuchillo en la mano. Tenía mucho miedo, después se lo devolvió y le dijo que le dé la teta, desde que comenzó el hecho se sintió aterrada porque decía cosas del cuerpo como “Qué buen c... tiene tu mujer”.
Qué más
Retiró la plata y preguntaba qué más se podía llevar. Le dijeron que había una notebook, color rosa, en el armario. “Estuvo bastante tiempo en la casa, entre 40 minutos y 1 hora, amenazaba a mi marido con el arma”.
Recobró fuerzas
Azcano recobró fuerzas para recordar en el juicio que “estaba mi nena de 1 año y medio que veía cómo el tipo los hostigaba y los dejaba a merced de su autoridad”.
“Yo corté mi cadena porque no sabía qué más ofrecerle y él me decía: que hermosa familia que tienen, lo que era terrible porque la ponía en riesgo, qué buena cuna tiene el bebé”.
“Después preguntó si teníamos celular y se puso complicado el tema cuando le dijimos que no, él quería llamar desde el celular a un taxi y empezó a decir ¿cómo no tienen celular? ¿no lo tendrás entre las t...?, mi hija varios días estuvo diciendo dame el celular, dame el celular, es duro para una chiquita vivir esa situación”, finalizó.