Messi, Niemeyer y la imponente Belo Horizonte

Todavía se escuchan los ecos de la victoria argentina en Belo Horizonte y del golazo de Messi que nos depositó en los octavos de final de la Copa. Los argentinos vivieron una jornada contradictoria en la que la felicidad por el triunfo agónico contrastó con la preocupante actuación del seleccionado.

23 JUN 2014 - 22:06 | Actualizado

El público argentino brindó otro espectáculo de fervor futbolero permaneciendo en el estadio por más de una hora entonando las canciones de su repertorio 2014. El Mineirao, un estadio grandioso y moderno, a partir de las remodelaciones que se realizaron para el Mundial, fue testigo de otra demostración de algarabía de los hinchas más ruidosos de la competición. Y el gol del mejor jugador del mundo fue el bálsamo y al mismo tiempo el detonante que hizo expulsar hacia afuera, toda la tensión que en 90 minutos de juego se había metido en el alma del fanático de la Argentina.

Al final del partido, cuando el tanto de Messi ya se había convertido en otra perla de las historias mundialistas, los argentinos tuvimos tiempo para salir a recorrer algunos de los preciosos lugares que hacen de Belo Horizonte una de las ciudades más bonitas e impresionantes de Brasil. Mientras algunos optaron por una visita a la Plaza del Papa en el alto de las Mangabeiras, otros decidieron hacer una recorrida por el pintoresco Mercado Central y mientras los más joviales se inclinaron por instalarse desde temprano en el Barrio de Savassi, centro de la noche y la gastronomía de la ciudad, otros preferimos caminar por el Parque Ecológico de Pampulha, Patrimonio de Belo Horizonte y candidata a ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Joyas de Belo Horizonte

La Laguna de Pampulha, con sus 18 kms de extensión, representa a nivel mundial la propuesta de modernidad de los años 40. La inspiración de Juscelino Kubitschek hizo posible este lugar de referencia para el ocio y la diversión pero también el punto de contacto de turistas y residentes con la arquitectura, las artes plásticas y el paisajismo. La iglesia de San Francisco de Assis es el punto culminante del complejo de Pampulha y fue el último edificio que construyó en el parque el genial Oscar Niemeyer. En 1943 el aspecto moderno de la iglesia causó impacto en la sociedad que no entendía el edificio como un templo religioso por lo que estuvo cerrada hasta 1959.

Un alcalde llegó incluso a proponer la demolición del edificio y su sustitución por una copia de la iglesia de San Francisco en Ouro Preto. Por último, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico Artístico intervino y decidió tomar la iglesia bajo su jurisdicción.

Siendo el símbolo de Belo Horizonte, la forma de la iglesia es reflejada en las señales de tráfico que señalan el camino hacia la ciudad.

En 2005 fue restaurada con el apoyo de iniciativa privada, debido al precario estado de conservación que presentaba.

Para la ejecución de la obra, Niemeyer contó con la colaboración del ingeniero de estructuras, y también poeta, Joaquim Cardoso.

Recorrimos la iglesia junto al arquitecto madrynense Nahuel González lo que nos permitió entender algunos aspectos de la singular construcción. El joven profesional señaló que Niemeyer encontró aquí la oportunidad de impugnar la monotonía que rodeaba la arquitectura contemporánea en contra de la libertad plástica que permite el hormigón, comenzando con su arquitectura de curvas que aún lo caracteriza.

Entrando en el terreno técnico, González nos explicó que la obra se caracteriza por su marcado carácter plástico que se pone de manifiesto en la utilización del hormigón, obteniendo volúmenes de una gran riqueza formal pero incorporando los valores poéticos propios de la cultura brasileña. Por otra parte, la libertad creativa del arquitecto queda demostrada en la utilización de las curvas y líneas oblicuas en toda la iglesia, descartando el ángulo recto.

Talento imaginativo

“No es solo extraordinario el talento imaginativo de Niemeyer sino la dificultad que significa llevar adelante una construcción de esta naturaleza, fue un genio y su obra habla de su magnificencia”, concluye anonadado González, que desde que se conoció el fixture de Argentina, armó el viaje pensando en Messi y en Niemeyer.

Un grupo de rosarinos rezaba solemnente en la iglesia más famosa de Belo Horizonte. Al final de la plegaria nos acercamos para preguntarles qué habían pedido en sus oraciones. Carlos, hincha “leproso”, el más joven y verborrágico del grupete nos confesó: -“Ellos pidieron por la Copa, yo fui más ubicado, pedí que no se lesione Messi, porque si nos falta la Pulga, estamos al horno hermano”.

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23 JUN 2014 - 22:06

El público argentino brindó otro espectáculo de fervor futbolero permaneciendo en el estadio por más de una hora entonando las canciones de su repertorio 2014. El Mineirao, un estadio grandioso y moderno, a partir de las remodelaciones que se realizaron para el Mundial, fue testigo de otra demostración de algarabía de los hinchas más ruidosos de la competición. Y el gol del mejor jugador del mundo fue el bálsamo y al mismo tiempo el detonante que hizo expulsar hacia afuera, toda la tensión que en 90 minutos de juego se había metido en el alma del fanático de la Argentina.

Al final del partido, cuando el tanto de Messi ya se había convertido en otra perla de las historias mundialistas, los argentinos tuvimos tiempo para salir a recorrer algunos de los preciosos lugares que hacen de Belo Horizonte una de las ciudades más bonitas e impresionantes de Brasil. Mientras algunos optaron por una visita a la Plaza del Papa en el alto de las Mangabeiras, otros decidieron hacer una recorrida por el pintoresco Mercado Central y mientras los más joviales se inclinaron por instalarse desde temprano en el Barrio de Savassi, centro de la noche y la gastronomía de la ciudad, otros preferimos caminar por el Parque Ecológico de Pampulha, Patrimonio de Belo Horizonte y candidata a ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Joyas de Belo Horizonte

La Laguna de Pampulha, con sus 18 kms de extensión, representa a nivel mundial la propuesta de modernidad de los años 40. La inspiración de Juscelino Kubitschek hizo posible este lugar de referencia para el ocio y la diversión pero también el punto de contacto de turistas y residentes con la arquitectura, las artes plásticas y el paisajismo. La iglesia de San Francisco de Assis es el punto culminante del complejo de Pampulha y fue el último edificio que construyó en el parque el genial Oscar Niemeyer. En 1943 el aspecto moderno de la iglesia causó impacto en la sociedad que no entendía el edificio como un templo religioso por lo que estuvo cerrada hasta 1959.

Un alcalde llegó incluso a proponer la demolición del edificio y su sustitución por una copia de la iglesia de San Francisco en Ouro Preto. Por último, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico Artístico intervino y decidió tomar la iglesia bajo su jurisdicción.

Siendo el símbolo de Belo Horizonte, la forma de la iglesia es reflejada en las señales de tráfico que señalan el camino hacia la ciudad.

En 2005 fue restaurada con el apoyo de iniciativa privada, debido al precario estado de conservación que presentaba.

Para la ejecución de la obra, Niemeyer contó con la colaboración del ingeniero de estructuras, y también poeta, Joaquim Cardoso.

Recorrimos la iglesia junto al arquitecto madrynense Nahuel González lo que nos permitió entender algunos aspectos de la singular construcción. El joven profesional señaló que Niemeyer encontró aquí la oportunidad de impugnar la monotonía que rodeaba la arquitectura contemporánea en contra de la libertad plástica que permite el hormigón, comenzando con su arquitectura de curvas que aún lo caracteriza.

Entrando en el terreno técnico, González nos explicó que la obra se caracteriza por su marcado carácter plástico que se pone de manifiesto en la utilización del hormigón, obteniendo volúmenes de una gran riqueza formal pero incorporando los valores poéticos propios de la cultura brasileña. Por otra parte, la libertad creativa del arquitecto queda demostrada en la utilización de las curvas y líneas oblicuas en toda la iglesia, descartando el ángulo recto.

Talento imaginativo

“No es solo extraordinario el talento imaginativo de Niemeyer sino la dificultad que significa llevar adelante una construcción de esta naturaleza, fue un genio y su obra habla de su magnificencia”, concluye anonadado González, que desde que se conoció el fixture de Argentina, armó el viaje pensando en Messi y en Niemeyer.

Un grupo de rosarinos rezaba solemnente en la iglesia más famosa de Belo Horizonte. Al final de la plegaria nos acercamos para preguntarles qué habían pedido en sus oraciones. Carlos, hincha “leproso”, el más joven y verborrágico del grupete nos confesó: -“Ellos pidieron por la Copa, yo fui más ubicado, pedí que no se lesione Messi, porque si nos falta la Pulga, estamos al horno hermano”.