¡Despabilen, concejales!


11 AGO 2026 - 12:29 | Actualizado 11 AGO 2026 - 12:46

Por Esteban Gallo

En la última sesión del Concejo Deliberante de Puerto Madryn, los concejales de Juntos por el Cambio, Gastón Cuis Táccari y Hernán “Pollo” Pereyra, dieron la nota triste de la jornada.

A la hora de tratarse un proyecto de declaración del cuerpo deliberativo para repudiar el proyecto de extranjerización de la tierra que el gobierno de Javier Milei intentó aprobar sin éxito en el Senado, los ediles opositores se abstuvieron de votar, utilizando el pueril argumento de que “ellos no se meten en temas nacionales”.

Decir que un concejal fue elegido para analizar, discutir y resolver sobre cuestiones exclusivamente locales, puede sonar, en principio, como una postura de defensa de las competencias municipales.

Pero cuando lo que está en discusión es la soberanía de un pueblo y la extranjerización de la tierra, esa excusa se vuelve difícil de sostener.

La tierra no entiende de jurisdicciones y mucho menos cuando hablamos de la Patagonia, donde el avance de capitales y propietarios extranjeros sobre territorios estratégicos es una discusión concreta, no una abstracción nacional.

Abstenerse de votar una declaración contra la extranjerización de la tierra diciendo que no se está discutiendo un tema local es un disparate. Alguien debería decirle a Cuis Táccari y Pereyra que representan a una comunidad cuyo territorio forma parte de la Patagonia, que justamente está en el centro del debate.

El problema no es solo que no voten. El problema es el mensaje que transmite esa abstención: que cuando la discusión toca directamente al territorio sobre el que esas competencias se ejercen, los señores se borran olímpicamente.

La política también consiste en entender cuando un tema nacional tiene consecuencias profundamente locales. Lo que pase con la Patagonia, con Chubut, nuestros ríos, nuestras tierras o nuestro territorio, es incumbencia de todos, pero especialmente de quienes ocupan espacios de representatividad, porque nadie más que ellos tienen la obligación de defenderlas.

La soberanía no termina en los límites de un municipio ni empieza en el Senado o el Congreso. Se defiende cuando en cada localidad, desde cada provincia y desde cada lugar se toman decisiones que afectan al territorio.

Un concejal puede argumentar que determinado tema corresponde al ámbito nacional, pero cuando está en juego el territorio, los recursos y el futuro de la comunidad a la que representa, no puede esconderse en excusas tan mediocres.

Imagínense si el día que la selección de fútbol enarboló la bandera con la frase “las Malvinas son argentinas” después del triunfo frente a Inglaterra, a algún jugador se le hubiese ocurrido sacarla de la cancha por considerar que no era el ámbito donde exhibirla.

Esto es peor. Porque un jugador de fútbol no tiene las responsabilidades que tiene un concejal, un diputado o un senador, que ha sido elegido para representar los intereses del pueblo.

Este mensaje tiene que llegar a los concejales de Madryn y a todos los hombres y mujeres de esta provincia que son depositarios de la confianza que les dio la comunidad.

No vamos a entrar en el terreno de la descalificación ni a poner etiquetas innecesarias, ni atribuirles intenciones que no conocemos. Alcanza con pedirles que despierten, que se despabilen, que recuerden lo que representa la banca que ocupan.

La soberanía no es una cuestión de jurisdicciones. Es un principio. Y defenderla debería ser una obligación política y moral de cualquier senador, diputado, concejal o funcionario público.

El que no lo entiende, no entiende absolutamente nada.

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11 AGO 2026 - 12:29

Por Esteban Gallo

En la última sesión del Concejo Deliberante de Puerto Madryn, los concejales de Juntos por el Cambio, Gastón Cuis Táccari y Hernán “Pollo” Pereyra, dieron la nota triste de la jornada.

A la hora de tratarse un proyecto de declaración del cuerpo deliberativo para repudiar el proyecto de extranjerización de la tierra que el gobierno de Javier Milei intentó aprobar sin éxito en el Senado, los ediles opositores se abstuvieron de votar, utilizando el pueril argumento de que “ellos no se meten en temas nacionales”.

Decir que un concejal fue elegido para analizar, discutir y resolver sobre cuestiones exclusivamente locales, puede sonar, en principio, como una postura de defensa de las competencias municipales.

Pero cuando lo que está en discusión es la soberanía de un pueblo y la extranjerización de la tierra, esa excusa se vuelve difícil de sostener.

La tierra no entiende de jurisdicciones y mucho menos cuando hablamos de la Patagonia, donde el avance de capitales y propietarios extranjeros sobre territorios estratégicos es una discusión concreta, no una abstracción nacional.

Abstenerse de votar una declaración contra la extranjerización de la tierra diciendo que no se está discutiendo un tema local es un disparate. Alguien debería decirle a Cuis Táccari y Pereyra que representan a una comunidad cuyo territorio forma parte de la Patagonia, que justamente está en el centro del debate.

El problema no es solo que no voten. El problema es el mensaje que transmite esa abstención: que cuando la discusión toca directamente al territorio sobre el que esas competencias se ejercen, los señores se borran olímpicamente.

La política también consiste en entender cuando un tema nacional tiene consecuencias profundamente locales. Lo que pase con la Patagonia, con Chubut, nuestros ríos, nuestras tierras o nuestro territorio, es incumbencia de todos, pero especialmente de quienes ocupan espacios de representatividad, porque nadie más que ellos tienen la obligación de defenderlas.

La soberanía no termina en los límites de un municipio ni empieza en el Senado o el Congreso. Se defiende cuando en cada localidad, desde cada provincia y desde cada lugar se toman decisiones que afectan al territorio.

Un concejal puede argumentar que determinado tema corresponde al ámbito nacional, pero cuando está en juego el territorio, los recursos y el futuro de la comunidad a la que representa, no puede esconderse en excusas tan mediocres.

Imagínense si el día que la selección de fútbol enarboló la bandera con la frase “las Malvinas son argentinas” después del triunfo frente a Inglaterra, a algún jugador se le hubiese ocurrido sacarla de la cancha por considerar que no era el ámbito donde exhibirla.

Esto es peor. Porque un jugador de fútbol no tiene las responsabilidades que tiene un concejal, un diputado o un senador, que ha sido elegido para representar los intereses del pueblo.

Este mensaje tiene que llegar a los concejales de Madryn y a todos los hombres y mujeres de esta provincia que son depositarios de la confianza que les dio la comunidad.

No vamos a entrar en el terreno de la descalificación ni a poner etiquetas innecesarias, ni atribuirles intenciones que no conocemos. Alcanza con pedirles que despierten, que se despabilen, que recuerden lo que representa la banca que ocupan.

La soberanía no es una cuestión de jurisdicciones. Es un principio. Y defenderla debería ser una obligación política y moral de cualquier senador, diputado, concejal o funcionario público.

El que no lo entiende, no entiende absolutamente nada.