Escándalo en Transener: los Neuss vaciaron la caja de la empresa y se pagaron la compra

Los nuevos dueños de la transportadora decidieron repartirse 256 mil millones en dividendos, dinero que provenía de ganancias acumuladas antes de la privatización. Casi el valor que les costó comprarla.


31 AGO 2026 - 21:59 | Actualizado 01 SEP 2026 - 9:32

Los hermanos Neuss concretaron un viejo truco de las privatizaciones argentinas: pagar la empresa con los recursos de la propia empresa.

El gobierno de Milei privatizó su participación en la transportadora de energía eléctrica Transener y el consorcio liderado por los libertarios hermanos Neuss encontró una caja repleta.

La privatización se anunció en mayo, pero recién hace uno días terminó de perfeccionarse el traspaso de acciones. Pegado al cambio de manos, el nuevo directorio de la transportista eléctrica aprobó distribuir $ 253.535.989.514 en efectivo entre los nuevos dueños. Un monto que representa casi dos tercios de los USD 356 millones que pagaron los Neuss por quedarse con la compañía estratégica, que Milei decidió vender por un número que el mercado estima estuvo bastante por debajo de su valor real, como revelan las ganancias acumuladas.

El dinero repartido salió de una reserva constituida con ganancias anteriores, cuando el Estado todavía participaba del control a través de Enarsa. "Es una estafa de guante blanco, ", resumió a LPO un empresario del sector , que siguió de cerca la operación.



La secuencia quedó registrada en los documentos enviados a la Comisión Nacional de Valores.El 27 de agosto, Transener informó que su directorio había resuelto ese mismo día repartir los $ 253.536 mil millones mediante la "desafectación parcial de la cuenta de reserva destinada al pago de futuros dividendos". Al día siguiente, 28 de agosto, Genneia comunicó a la CNV que se había "perfeccionado la transferencia" de la totalidad de la participación de Enarsa en Citelec a favor de Transmisión Eléctrica SA, la sociedad controlada conjuntamente por Genneia y Edison Transmisión de los Neuss.

La caja no apareció por generación espontánea. En la asamblea del 30 de abril, cuando las acciones todavía estaban en manos del Estado, Transener destinó alrededor de $ 522.590 mil millones a una reserva para futuros dividendos. Cuatro meses después, ya con los dueños privados se abrió la alcancía: el directorio resolvió distribuir casi la mitad, $ 253.536 mil millones. Los nuevos accionistas no habían generado esas ganancias. El resultado había quedado acumulado dentro de la compañía antes del traspaso.

Lo notable es que ese reparto de "ganancias" se produce cuando todo el sistema reconoce que el cuello de botella del sistema eléctrico argentino que causa los apagones y cortes de luz está en el transporte, que es a lo que se dedica Transener. Es decir, lo lógico sería destinar esos fondos que heredaron a inversiones para mejorar la red, no llevársela a la casa.

Transener es una pieza central del sistema eléctrico argentino. Opera la red de transporte de energía eléctrica en extra alta tensión y más de 12.000 kilómetros de líneas de 500 kV que atraviesan el país. Su control societario se ejerce a través de Citelec, que posee el 52,65% de las acciones de Transener.

Hasta la privatización, Citelec estaba repartida en partes iguales: 50% pertenecía a Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, y el otro 50% a la estatal Enarsa. Por esa estructura, el Estado tenía a través de Enarsa una participación económica indirecta equivalente a aproximadamente 26,32% de Transener.

El gobierno de Milei decidió venderla. El Ministerio de Economía estableció un precio base de 206 millones de dólares por el 50% de Citelec y recibió tres ofertas. Edenor ofreció 230 millones de dólares; Central Puerto, 301 millones; y el consorcio integrado por Genneia y Edison de los hermanos Neuss ganó con 356 millones de dólares. En el mercado estimaron que el precio base fijado por el Gobierno estaba muy por debajo del valor real de la compañía. Curioso que un gobierno decida malvender un activo que cotiza en dólares y produce ganancias de cientos de miles de millones.

(Fuente: LPO)

Enterate de las noticias de ECONOMIA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.

31 AGO 2026 - 21:59

Los hermanos Neuss concretaron un viejo truco de las privatizaciones argentinas: pagar la empresa con los recursos de la propia empresa.

El gobierno de Milei privatizó su participación en la transportadora de energía eléctrica Transener y el consorcio liderado por los libertarios hermanos Neuss encontró una caja repleta.

La privatización se anunció en mayo, pero recién hace uno días terminó de perfeccionarse el traspaso de acciones. Pegado al cambio de manos, el nuevo directorio de la transportista eléctrica aprobó distribuir $ 253.535.989.514 en efectivo entre los nuevos dueños. Un monto que representa casi dos tercios de los USD 356 millones que pagaron los Neuss por quedarse con la compañía estratégica, que Milei decidió vender por un número que el mercado estima estuvo bastante por debajo de su valor real, como revelan las ganancias acumuladas.

El dinero repartido salió de una reserva constituida con ganancias anteriores, cuando el Estado todavía participaba del control a través de Enarsa. "Es una estafa de guante blanco, ", resumió a LPO un empresario del sector , que siguió de cerca la operación.



La secuencia quedó registrada en los documentos enviados a la Comisión Nacional de Valores.El 27 de agosto, Transener informó que su directorio había resuelto ese mismo día repartir los $ 253.536 mil millones mediante la "desafectación parcial de la cuenta de reserva destinada al pago de futuros dividendos". Al día siguiente, 28 de agosto, Genneia comunicó a la CNV que se había "perfeccionado la transferencia" de la totalidad de la participación de Enarsa en Citelec a favor de Transmisión Eléctrica SA, la sociedad controlada conjuntamente por Genneia y Edison Transmisión de los Neuss.

La caja no apareció por generación espontánea. En la asamblea del 30 de abril, cuando las acciones todavía estaban en manos del Estado, Transener destinó alrededor de $ 522.590 mil millones a una reserva para futuros dividendos. Cuatro meses después, ya con los dueños privados se abrió la alcancía: el directorio resolvió distribuir casi la mitad, $ 253.536 mil millones. Los nuevos accionistas no habían generado esas ganancias. El resultado había quedado acumulado dentro de la compañía antes del traspaso.

Lo notable es que ese reparto de "ganancias" se produce cuando todo el sistema reconoce que el cuello de botella del sistema eléctrico argentino que causa los apagones y cortes de luz está en el transporte, que es a lo que se dedica Transener. Es decir, lo lógico sería destinar esos fondos que heredaron a inversiones para mejorar la red, no llevársela a la casa.

Transener es una pieza central del sistema eléctrico argentino. Opera la red de transporte de energía eléctrica en extra alta tensión y más de 12.000 kilómetros de líneas de 500 kV que atraviesan el país. Su control societario se ejerce a través de Citelec, que posee el 52,65% de las acciones de Transener.

Hasta la privatización, Citelec estaba repartida en partes iguales: 50% pertenecía a Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, y el otro 50% a la estatal Enarsa. Por esa estructura, el Estado tenía a través de Enarsa una participación económica indirecta equivalente a aproximadamente 26,32% de Transener.

El gobierno de Milei decidió venderla. El Ministerio de Economía estableció un precio base de 206 millones de dólares por el 50% de Citelec y recibió tres ofertas. Edenor ofreció 230 millones de dólares; Central Puerto, 301 millones; y el consorcio integrado por Genneia y Edison de los hermanos Neuss ganó con 356 millones de dólares. En el mercado estimaron que el precio base fijado por el Gobierno estaba muy por debajo del valor real de la compañía. Curioso que un gobierno decida malvender un activo que cotiza en dólares y produce ganancias de cientos de miles de millones.

(Fuente: LPO)