Bullying: “Otro día más que tengo que retirar a mi hija del colegio”

Un padre preocupado usó su cuenta de Facebook para denunciar la angustia familiar por las agresiones de otros chicos contra su hija en la Escuela 42 de la ciudad del Golfo.

12 NOV 2025 - 19:14 | Actualizado 12 NOV 2025 - 19:24

David es el padre de una alumna de la Escuela 42 “Luis Piedrabuena” de Puerto Madryn. Y esta semana usó su cuenta de Facebook para un duro reclamo por el bullying que su hija sufre en ese establecimiento escolar, todavía sin respuestas institucionales concretas.

“¿Qué ejemplo están dando? Otro día más donde tengo que retirar antes que termine la jornada a mi hija del colegio. Otro día donde se perdió un evento, en este caso un acto donde iba a bailar, otros días fueron cumpleaños, el año que viene es su viaje de egresados, por culpa del bullying”.
“Esto viene datando desde principio de año –escribió el preocupado padre- obviamente pedido de reuniones, actas, notas presentadas mediante asesoramiento de abogada. Hablado con los padres. Todas las instancias. Hoy, hasta el menor gritándome que era mentira lo que le estaba yo informando a la maestra mientras la tenía a ella llorando”.

David informó que tendría reuniones con la directora del establecimiento “para en teoría informarme lo que hicieron estos últimos 15 días, donde presenté nota formal pidiendo que por favor hagan algo. Argumentando todo lo que está pasando mi hija con esta situación (baja autoestima, nervios, no querer ponerse cierta ropa porque no se quiere ver cómo le dicen que se ve, ella viniéndome a preguntar a mí si es cierto que es una BALLENA, o una gorda hdp)”.
“Esta última reunión que hubo derivó ya que, a raíz de otro acto de violencia verbal, una mamá me llamó por teléfono haciéndose cargo de que encontró un grupo de WhatsApp, paralelo al del grado, donde estaba su hijo (mi hija no está en ese grupo ni tiene WhatsApp, ya que a principio de año la trataron horriblemente mal), un grupo de varones donde encontró que estaban ensañados con ella”.


“10/ 11 años tienen –sigue el descargo-. Y las cosas que leí y escuché son terribles. Refiriéndose a la seño como violada como mínimo. Donde después de todo eso que leí terminaban concluyendo en que si a mi hija no le gustaban las cosas que se cambie de escuela”.

“¿Por qué mi hija tiene que tener una rutina donde no puede sociabilizar fuera de la escuela con sus compañeros en los cumpleaños si van estos chicos? ¿Por qué se tiene que perder su viaje de egresados? La escuela se supone que tiene que ser un lugar seguro y yo ya no me siento seguro de dejarla. Cada mañana espero la llamada donde me digan que la tengo que retirar porque pasó algo. Vuelvo a reiterar, grupo de WhatsApp de varones donde se ensañan con una nena y hablan de violada. E insultos de esa índole”.

David se preguntó en su texto: “¿Qué tengo que esperar para el año que viene? Estoy cansado por ella. Estamos cansados y no deberíamos estarlo. Cansados deberían estar los padres de este pibe. De “no poder hacer nada con su hijo” como me dijeron cuando los llamé para advertirles cómo venía la mano”.

“Es necesario un tiempo de reflexión en las familias. Menos pantallas, menos violencia. Más charlas en la mesa. Más límites. Es necesario. Estas cosas terminan muy mal. A la larga o a la corta. Porque mi hija está acompañada y aún así es un trauma o algo que tendrá que resolver en terapia por alguien que tendría que hacer terapia”.

“Después terminan apareciendo noticias terribles y preguntan dónde estaba la familia. La familia acá está. ¿Pero y la familia de los victimarios? Nunca se pregunta por ellos”, concluyó el reclamo.

12 NOV 2025 - 19:14

David es el padre de una alumna de la Escuela 42 “Luis Piedrabuena” de Puerto Madryn. Y esta semana usó su cuenta de Facebook para un duro reclamo por el bullying que su hija sufre en ese establecimiento escolar, todavía sin respuestas institucionales concretas.

“¿Qué ejemplo están dando? Otro día más donde tengo que retirar antes que termine la jornada a mi hija del colegio. Otro día donde se perdió un evento, en este caso un acto donde iba a bailar, otros días fueron cumpleaños, el año que viene es su viaje de egresados, por culpa del bullying”.
“Esto viene datando desde principio de año –escribió el preocupado padre- obviamente pedido de reuniones, actas, notas presentadas mediante asesoramiento de abogada. Hablado con los padres. Todas las instancias. Hoy, hasta el menor gritándome que era mentira lo que le estaba yo informando a la maestra mientras la tenía a ella llorando”.

David informó que tendría reuniones con la directora del establecimiento “para en teoría informarme lo que hicieron estos últimos 15 días, donde presenté nota formal pidiendo que por favor hagan algo. Argumentando todo lo que está pasando mi hija con esta situación (baja autoestima, nervios, no querer ponerse cierta ropa porque no se quiere ver cómo le dicen que se ve, ella viniéndome a preguntar a mí si es cierto que es una BALLENA, o una gorda hdp)”.
“Esta última reunión que hubo derivó ya que, a raíz de otro acto de violencia verbal, una mamá me llamó por teléfono haciéndose cargo de que encontró un grupo de WhatsApp, paralelo al del grado, donde estaba su hijo (mi hija no está en ese grupo ni tiene WhatsApp, ya que a principio de año la trataron horriblemente mal), un grupo de varones donde encontró que estaban ensañados con ella”.


“10/ 11 años tienen –sigue el descargo-. Y las cosas que leí y escuché son terribles. Refiriéndose a la seño como violada como mínimo. Donde después de todo eso que leí terminaban concluyendo en que si a mi hija no le gustaban las cosas que se cambie de escuela”.

“¿Por qué mi hija tiene que tener una rutina donde no puede sociabilizar fuera de la escuela con sus compañeros en los cumpleaños si van estos chicos? ¿Por qué se tiene que perder su viaje de egresados? La escuela se supone que tiene que ser un lugar seguro y yo ya no me siento seguro de dejarla. Cada mañana espero la llamada donde me digan que la tengo que retirar porque pasó algo. Vuelvo a reiterar, grupo de WhatsApp de varones donde se ensañan con una nena y hablan de violada. E insultos de esa índole”.

David se preguntó en su texto: “¿Qué tengo que esperar para el año que viene? Estoy cansado por ella. Estamos cansados y no deberíamos estarlo. Cansados deberían estar los padres de este pibe. De “no poder hacer nada con su hijo” como me dijeron cuando los llamé para advertirles cómo venía la mano”.

“Es necesario un tiempo de reflexión en las familias. Menos pantallas, menos violencia. Más charlas en la mesa. Más límites. Es necesario. Estas cosas terminan muy mal. A la larga o a la corta. Porque mi hija está acompañada y aún así es un trauma o algo que tendrá que resolver en terapia por alguien que tendría que hacer terapia”.

“Después terminan apareciendo noticias terribles y preguntan dónde estaba la familia. La familia acá está. ¿Pero y la familia de los victimarios? Nunca se pregunta por ellos”, concluyó el reclamo.