Baldazo de agua fría
Se jugaban 30 segundos del primer tiempo y Colón se puso sorpresivamente arriba en el marcador. Un rechazo largo encontró a Brian Guille en posición de wing izquierdo, cuerpeó a Calderón, lo dejó tirado en el piso y definió de zurda con un disparo cruzado. Los nervios se apoderaron de los jugadores aurinegros que durante el primer cuarto de hora no tuvieron fluidez para hilvanar jugadas de peligro. También de manera inesperada, Madryn llegó al empate a los 18 minutos cuando Mauro Peinipil colocó un centro perfecto al segundo palo y Diego Crego conectó de cabeza al gol.
Pura adrenalina
El primer tiempo se jugó con dientes apretados y la adrenalina se trasladó de la cancha al banco de los suplentes. Después de una inflación de López que el árbitro debió haber castigado con tarjeta amarilla, Leandro Gracián protestó airadamente generando una reacción desubicada de Diego Osella, que primero increpó al ex jugador de Velez y Boca, y luego lo empujó a la vista de todo el mundo. Dóvalo tomó la decisión más fácil, expulsó a los dos.
Hablando de Dóvalo
Mucho se habló de los arbitrajes y del Deportivo Madryn, y no pocos comentaristas vaticinaban que el Aurinegro iba a recibir una manito del polémico Pablo Dóvalo. Todo lo contrario. Hubo una falta de Rossi contra Calderón cuando Madryn ya perdía 1 a 0 y pudo quedar abajo por una diferencia mayor si el pase del 9 a Guille no hubiese sido tan malo. Pero lo más grosero fue la patada de López a Sánchez en el primer tiempo que castigó con amarilla cuando era una roja más grande que el estadio de Colón. Colón debió quedarse con 10 y el partido hubiese sido muy diferente.
Dejaron la vida
Madryn no jugó bien en el primer tiempo y fue superado por Colón que dispuso de varias chances de gol. Sin embargo, en la segunda etapa, el Aurinegro demostró los pergaminos que lo colocaron en los primeros lugares del campeonato. A fuerza de coraje y fútbol, desde los 20 minutos del complemento se llevó por delante al rival. Los ingresos de Porto, Jara y Eseiza le dieron frescura al ataque del Aurinegro que tuvo clarísimas oportunidades para convertir. Palacio lo tuvo de cabeza, pero definió al cuerpo del arquero, que después volvió a evitar la caída de su valla ante otro cabezazo de Diego Crego. En un escenario complicado, frente a un rival muy calificado y en un clima difícil, Madryn dejó la vida y se le escapó por muy poco.
Con la fe intacta
Haber quedado afuera de la final fue un golpe duro para Deportivo Madryn. No obstante, perdió esa chance en Santa Fe dejando una excelente imagen, acorde a la fantástica campaña realizada desde que el Tano Gracián llegó a este equipo. Ningún equipo ha demostrado la regularidad del Aurinegro, que viene de una seguidilla impresionante de partidos sin perder. Como dijo el entrenador en una entrevista televisiva, “hay que matar a este partido”, retemplar el espíritu y seguir en la misma senda que lo llevó donde hoy está. No hay razón para dejar de creer que el ascenso a primera es posible.

Baldazo de agua fría
Se jugaban 30 segundos del primer tiempo y Colón se puso sorpresivamente arriba en el marcador. Un rechazo largo encontró a Brian Guille en posición de wing izquierdo, cuerpeó a Calderón, lo dejó tirado en el piso y definió de zurda con un disparo cruzado. Los nervios se apoderaron de los jugadores aurinegros que durante el primer cuarto de hora no tuvieron fluidez para hilvanar jugadas de peligro. También de manera inesperada, Madryn llegó al empate a los 18 minutos cuando Mauro Peinipil colocó un centro perfecto al segundo palo y Diego Crego conectó de cabeza al gol.
Pura adrenalina
El primer tiempo se jugó con dientes apretados y la adrenalina se trasladó de la cancha al banco de los suplentes. Después de una inflación de López que el árbitro debió haber castigado con tarjeta amarilla, Leandro Gracián protestó airadamente generando una reacción desubicada de Diego Osella, que primero increpó al ex jugador de Velez y Boca, y luego lo empujó a la vista de todo el mundo. Dóvalo tomó la decisión más fácil, expulsó a los dos.
Hablando de Dóvalo
Mucho se habló de los arbitrajes y del Deportivo Madryn, y no pocos comentaristas vaticinaban que el Aurinegro iba a recibir una manito del polémico Pablo Dóvalo. Todo lo contrario. Hubo una falta de Rossi contra Calderón cuando Madryn ya perdía 1 a 0 y pudo quedar abajo por una diferencia mayor si el pase del 9 a Guille no hubiese sido tan malo. Pero lo más grosero fue la patada de López a Sánchez en el primer tiempo que castigó con amarilla cuando era una roja más grande que el estadio de Colón. Colón debió quedarse con 10 y el partido hubiese sido muy diferente.
Dejaron la vida
Madryn no jugó bien en el primer tiempo y fue superado por Colón que dispuso de varias chances de gol. Sin embargo, en la segunda etapa, el Aurinegro demostró los pergaminos que lo colocaron en los primeros lugares del campeonato. A fuerza de coraje y fútbol, desde los 20 minutos del complemento se llevó por delante al rival. Los ingresos de Porto, Jara y Eseiza le dieron frescura al ataque del Aurinegro que tuvo clarísimas oportunidades para convertir. Palacio lo tuvo de cabeza, pero definió al cuerpo del arquero, que después volvió a evitar la caída de su valla ante otro cabezazo de Diego Crego. En un escenario complicado, frente a un rival muy calificado y en un clima difícil, Madryn dejó la vida y se le escapó por muy poco.
Con la fe intacta
Haber quedado afuera de la final fue un golpe duro para Deportivo Madryn. No obstante, perdió esa chance en Santa Fe dejando una excelente imagen, acorde a la fantástica campaña realizada desde que el Tano Gracián llegó a este equipo. Ningún equipo ha demostrado la regularidad del Aurinegro, que viene de una seguidilla impresionante de partidos sin perder. Como dijo el entrenador en una entrevista televisiva, “hay que matar a este partido”, retemplar el espíritu y seguir en la misma senda que lo llevó donde hoy está. No hay razón para dejar de creer que el ascenso a primera es posible.