Una nueva oportunidad para Península Valdés

La última semana se pidió el reingreso del Patrimonio de la Humanidad al Club de las Bahías más Bellas del Mundo. La historia de un status perdido y el intento por volver a posicionar el destino. Los compromisos que se deben cumplir para tener acceso a esquemas asociativos con el resto del planeta.

28 ENE 2017 - 21:22 | Actualizado

El exclusivo Club de las Bahías más Bellas del Mundo hoy reúne a 25 destinos de todo el mundo. Sólo dos pertenecen a Sudamérica. En los últimos días se anunció el ingreso de un tercer destino: Península Valdés, sitio declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y principal recurso turístico de Chubut.

No se trata de un ingreso formal, sino –tal como lo informa la propia organización que otorga el título- un pedido de reingreso al lugar que tuvo en su momento el Golfo Nuevo. Durante años tuvo presencia destacada, pero el status se perdió por causas que se desconocen.

Esta semana en su sitio web, “Le Club des plus belles baies du monde”, tal su denominación original, publicó que la Junta Directiva de esa organización tuvo reuniones con funcionarios argentinos y de Chubut en la feria de Turismo FITUR de Madrid “con el objetivo de reintegrarse la Bahía Golfo Nuevo en el club”.

En 2001, meses antes del estallido que terminó con el gobierno de la Alianza, un grupo de funcionarios de Chubut intenta posicionar el destino Península Valdés en Europa.

Gobernaba José Luis Lizurume, y el área de Turismo tenía como máximos referentes a Martín Iparraguirre y en segundo orden, a Alejandro “Janucho” Papaiani. En un viaje que una delegación de la Secretaría de Turismo y el EnTreTur realizaron a la ITB de Berlín fueron contactados por la organización que establecía el status de Las Bahías más bellas del Mundo y fueron invitados de manera especial al primer congreso que esa entidad realizaba en mayo de aquel año.

El cónclave fue la Bretaña (Francia), en las costas del Golfo de Morbihan. No sólo asistió la delegación chubutense sino que allí se incorporó a Península Valdés dentro de las Bahías Más Bellas del Mundo, status que mantuvo durante años y que ahora se intenta recuperar.

La sede de la organización estaba en Canadá, pero con los años se estableció en Vannes, localidad de la Bretaña francesa y sumó destinos hasta los actuales 25. En la actualidad hay sólo dos de Sudamérica: la bahía de Cartagena de Indias (Colombia) y la bahía Praia do Rosa (Brasil). Los primeros pasos para la incorporación de Península Valdés fueron dados durante la gestión de Martín Iparraguirre y continuaron con el ingeniero Ricardo Del Valle hasta la finalización del mandato radical.

Integrar la nómina de las bahías más bellas del mundo implica algo más que la simple belleza del paisaje y supone una serie de compromisos a cumplir para pertenecer y permanecer. Para acceder, además de ser considerada técnicamente una bahía, la misma debe ser objeto de medidas de protección; debe presentar una interesante flora o fauna, y hábitats naturales excepcionales y atractivos; debe ser reconocida nacionalmente y ser emblemática para la población local, además de tener una coexistencia entre sus actividades económicas.

Aún cuando se cumplieran esos puntos, la bahía debe presentar al menos dos características notables en las categorías de bienes culturales o naturales.

Una vez admitido, entre las condiciones a cumplir se menciona estar al día con la cuota anual de membresía, participar en al menos una de las actividades oficiales al año, ya sea el Congreso Mundial o la Asamblea General Anual, además de cumplir los objetivos que plantea la organización.

Las gestiones en Madrid del ministro de Turismo Herman Müller y por el vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo, Willie Paats, para reintegrar a Península Valdés al Club de las Bahías más Bellas del Mundo representa una nueva oportunidad de desarrollar el turismo internacional.

No es un simple sello. En ese exclusivo listado se encuentran, entre otras, la bahía de Horta (Islas Azores) y la bahía de Taddousac (Canadá), dos sitios que se asemejan a Valdés en cuanto al potencial del recurso fauna, en especial el avistaje de ballenas y mamíferos marinos, lo cual lejos de suponer una competencia directa podría convertirse a futuro en un trabajo asociativo si es que el Golfo Nuevo es readmitido dentro del Club de las Bahías más Bellas del Mundo.

Enterate de las noticias de POLITICA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.
28 ENE 2017 - 21:22

El exclusivo Club de las Bahías más Bellas del Mundo hoy reúne a 25 destinos de todo el mundo. Sólo dos pertenecen a Sudamérica. En los últimos días se anunció el ingreso de un tercer destino: Península Valdés, sitio declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y principal recurso turístico de Chubut.

No se trata de un ingreso formal, sino –tal como lo informa la propia organización que otorga el título- un pedido de reingreso al lugar que tuvo en su momento el Golfo Nuevo. Durante años tuvo presencia destacada, pero el status se perdió por causas que se desconocen.

Esta semana en su sitio web, “Le Club des plus belles baies du monde”, tal su denominación original, publicó que la Junta Directiva de esa organización tuvo reuniones con funcionarios argentinos y de Chubut en la feria de Turismo FITUR de Madrid “con el objetivo de reintegrarse la Bahía Golfo Nuevo en el club”.

En 2001, meses antes del estallido que terminó con el gobierno de la Alianza, un grupo de funcionarios de Chubut intenta posicionar el destino Península Valdés en Europa.

Gobernaba José Luis Lizurume, y el área de Turismo tenía como máximos referentes a Martín Iparraguirre y en segundo orden, a Alejandro “Janucho” Papaiani. En un viaje que una delegación de la Secretaría de Turismo y el EnTreTur realizaron a la ITB de Berlín fueron contactados por la organización que establecía el status de Las Bahías más bellas del Mundo y fueron invitados de manera especial al primer congreso que esa entidad realizaba en mayo de aquel año.

El cónclave fue la Bretaña (Francia), en las costas del Golfo de Morbihan. No sólo asistió la delegación chubutense sino que allí se incorporó a Península Valdés dentro de las Bahías Más Bellas del Mundo, status que mantuvo durante años y que ahora se intenta recuperar.

La sede de la organización estaba en Canadá, pero con los años se estableció en Vannes, localidad de la Bretaña francesa y sumó destinos hasta los actuales 25. En la actualidad hay sólo dos de Sudamérica: la bahía de Cartagena de Indias (Colombia) y la bahía Praia do Rosa (Brasil). Los primeros pasos para la incorporación de Península Valdés fueron dados durante la gestión de Martín Iparraguirre y continuaron con el ingeniero Ricardo Del Valle hasta la finalización del mandato radical.

Integrar la nómina de las bahías más bellas del mundo implica algo más que la simple belleza del paisaje y supone una serie de compromisos a cumplir para pertenecer y permanecer. Para acceder, además de ser considerada técnicamente una bahía, la misma debe ser objeto de medidas de protección; debe presentar una interesante flora o fauna, y hábitats naturales excepcionales y atractivos; debe ser reconocida nacionalmente y ser emblemática para la población local, además de tener una coexistencia entre sus actividades económicas.

Aún cuando se cumplieran esos puntos, la bahía debe presentar al menos dos características notables en las categorías de bienes culturales o naturales.

Una vez admitido, entre las condiciones a cumplir se menciona estar al día con la cuota anual de membresía, participar en al menos una de las actividades oficiales al año, ya sea el Congreso Mundial o la Asamblea General Anual, además de cumplir los objetivos que plantea la organización.

Las gestiones en Madrid del ministro de Turismo Herman Müller y por el vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo, Willie Paats, para reintegrar a Península Valdés al Club de las Bahías más Bellas del Mundo representa una nueva oportunidad de desarrollar el turismo internacional.

No es un simple sello. En ese exclusivo listado se encuentran, entre otras, la bahía de Horta (Islas Azores) y la bahía de Taddousac (Canadá), dos sitios que se asemejan a Valdés en cuanto al potencial del recurso fauna, en especial el avistaje de ballenas y mamíferos marinos, lo cual lejos de suponer una competencia directa podría convertirse a futuro en un trabajo asociativo si es que el Golfo Nuevo es readmitido dentro del Club de las Bahías más Bellas del Mundo.